“Yo creo, ¿y tú?”… Creer: un modo de ser y de estar

En una tarde muy emotiva, durante esta semana ha tenido lugar en la parroquia, la Entrega del Credo, como paso importante para que estos niños y niñas reciban, en su día, la Primera Comunión.

Es un hito importante en el itinerario catequético de los niños. Un signo que refleja que los niños han podido realizar a lo largo de esta preparación catequética una primera síntesis de fe. Se han acercado al misterio trinitario, naturaleza íntima de Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo.Y han comprendido nuestra pertenencia a una comunidad eclesial que todos los domingos y solemnidades reza el Credo como símbolo de esa fe, aquello que nos identifica y distingue; entendiendo que esas verdades de fe, han de ser llevadas a la vida en un seguimiento real y vivencial de la persona de Cristo.

En la solapa de cada uno de ellos se podía leer la frase “Yo creo”, puesto que creer es confiar en que la otra persona ayude. Los niños confían en Dios y en la Iglesia; confían en sus familias y en sus amigos. Dios también “cree” en vosotros ¡no lo olvidéis!

Les felicitamos a ellos, a sus familias y a los catequistas que les preparan semana a semana.

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Para Dios valemos “demasiado”

Ayer domingo, en el evangelio, Jesús hablaba de la felicidad y de la infelicidad; dos conceptos antagónicos pero muy cercanos, porque podemos pasar del uno al otro sin darnos cuenta.

En la Eucaristía pudimos darnos cuenta que, para Dios, no tenemos precio: tenemos un gran valor. A través de una pequeña dinámica “El precio justo”, Don Diego nos animó a calcular, a poner precio a ciertos objetos que podemos encontrar en el mercado. Todos se pasaban; les valoramos más de lo que cuestan.

En el evangelio de Lucas, Jesús nos hablaba de una recompensa: el cielo. Una recompensa para aquellos que ponen su confianza en Él.

¿Qué es más valioso, una joya preciosa o una flor hecha con las manos de un niño para su madre? El valor no está en lo de fuera, sino en el interior…

Encuentro de Confirmandos del Arciprestazgo

El pasado sábado, día 16 de febrero, un grupo de 60 adolescentes de las parroquias del Arciprestazgo Burgos-Vena, que este curso han recibido o recibirán el sacramento de la confirmación, se reunieron en la parroquia de La Anunciación. Allí, por medio de dinámicas, talleres y juegos pudieron descubrir que ellos, a través de este Sacramento, se convierten en unos auténticos “Guardianes del Espíritu”, y contarán con unos superpoderes: los dones del Espíritu Santo.

También hubo tiempo para rezar juntos y poder descubrir tres realidades: la pastoral vocacional, el voluntariado y la necesidad de seguir en un grupo en sus respectivas parroquias después de confirmarse.

Nuestras chicas del Voluntariado llevaron adelante el taller con gran habilidad, compartiendo esta Bonita experiencia que llevamos a cabo.

Revisar la vida es estrenarla cada día

Volver a incidir en lo que uno ha vivido antes puede ser una buena ocasión para mejorar, ilusionarse y lanzarse a lo que está por delante.

En nuestro Grupo de Vida pudimos ahondar, en la tarde del lunes, 11 de febrero, en todo lo que implica la Revisión de Vida. Revisar la vida es “volverla a estrenar cada día”. Y, para ello, hay una pauta metodológica en la que nos estamos familiarizando poco a poco, que consiste en ver la realidad que nos circunda, juzgarla desde el evangelio de Jesús y realizar un compromiso creyente sencillo y concreto.

Al finalizar la reunión de grupo pudimos desenvolver unos regalos, donde nos esperaba una imagen del Niño Jesús. Él es el gran regalo. Él es quien nos regala el criterio para discernir lo que es preciso, para no confundirnos nunca.

La vida es muy grande; por eso la hemos de aprovechar al máximo.

Emocionante celebración familiar en la Entrega del Padrenuestro

El pasado lunes 11 de febrero, los niños y niñas del Despertar Religioso, vivieron un día muy importante en el camino hacia su Primera Comunión. En una celebración muy bonita y entrañable, recibieron la oración más importante para los cristianos y la que nos enseñó Jesús: “El Padrenuestro”.

¡Cuántos nervios y cuánta emoción! Porque para rezar no es preciso usar muchas palabras. Basta lo esencial, lo que no se nos puede olvidar y que los niños supieron captar desde el principio hasta el final.

¿Quién no recuerda cuando le enseñaron el Padrenuestro? Es un acontecimiento en la vida de todo creyente, hacer nuestras la palabras enseñadas por el mismo Jesús, que generación tras generación vamos recibiendo. Poder dirigirnos  a Dios como Padre, es uno de los regalos más grandes, es una oración que se nos repite en lo cotidiano.

Estos niños, tienen el privilegio de poder decir en voz alta que Dios es su Padre, que quieren caminar tras los pasos de Jesús. Y además, tienen la  suerte de contar con todo un equipo de catequistas y sacerdotes que son testigos de sus psos, y que acompañan sus búsquedas hacia el Señor.

Enhorabuena chicos. Que siempre guardéis el recuerdo de este día en el que todo empezó.

“Os haré pescadores del hombres”

Cada domingo celebramos que Jesucristo nos salvó, que por nosotros dio su vida y resucitó. Esta es la tónica que celebramos constantemente en el Día del Señor iluminados por la Palabra de Dios.

El pasado domingo se nos invitaba a ser “pescadores de hombres”. Jesús se fija en Simón Pedro y le hace descubrir su misión tras de sí. Así es el bautizado: sigue las huellas del Maestro que invita siempre a echar de nuevo las redes. Don Diego nos ayudó a distinguir tantas redes, porque hay redes que te conectan y otras que te atrapan de veras.

Como siempre, el coro animó la celebración; las guitarras, las flautas, la percusión… y las voces angelicales de sus miembros.

Letra a letra, paso a paso…

Construir palabras está al alcance de todos; con un poco de imaginación se pueden crear y recrear nuevas palabras, con nuevos significados. Las palabras están hechas con letras que construyen el conjunto. Sin letras nada sería posible.

Para nosotros, la palabra “voluntariado” ya no es igual, ni la palabra “sí”, ni la palabra “amor”… algo hace que, poco a poco, remitan a una realidad nueva, distinta y plena: nos hablan de un proyecto juntos.

El pasado sábado, día 9 de febrero, lo pudimos expresar muy bien en nuestro Voluntariado. Sigue siendo un gran momento de encuentro y profundidad que ayuda a nuestras chicas a crecer en común, a plantearse la práctica del Evangelio y a llevar adelante una tarea hermosa: ser un gran regalo para otros.

Y es así como vamos sumando: letra tras letra, palabra tras palabra… y esto es así, porque hay una palabra que no pasa, que es “eterna”, que no tiene fin, que puso su tienda en nuestro camino.

El mundo en nuestras manos

El cristiano vive en el mundo aportando los valores del Reino: “vivir en el mundo sin ser del mundo”. Pero en el mundo hay guerras, dolor, sufrimiento y muerte… y nos preguntamos por qué, si Dios ha creado este mundo tan hermoso para nosotros, permite el mal. Es un auténtico misterio.

En el Cenáculo del pasado viernes, día 8 de febrero, nuestros chicos se acercaron a este mundo que pisamos, para descubrir las semillas generosas del Reino que ya ha comenzado, pero que aún no se ha completado.

“El mundo está en nuestras manos, porque vamos a intentar aportar lo mejor que tenemos”. Ese fue el compromiso que hicimos al pintar nuestros dedos de colores y plasmar nuestras huellas en un gran lienzo blanco.

Tras compartir el juego y la convivencia, la reflexión, la cena y la adoración, pudimos salir convencidos de que “todos contamos”, de que nadie sobra, de que “todos somos necesarios aunque nadie imprescindible”. Y es que ser cristiano implica también un modo nuevo de estar en el mundo. ¿Te atreves a vivir así?. Nosotros sí.

El profeta es siempre un signo que interpela

El domingo más cercano a la fiesta de las Candelas invitamos a que participen con nosotros en la Eucaristía a los niños y niñas que durante el año anterior recibieron el bautismo en nuestra parroquia. Sus padres y padrinos renuevan sus compromisos bautismales y las promesas de la fe: Álvar, Carla, Mario, Manuel, Catalina y Mónica no quisieron perderse el evento.

El evangelio de la misa relataba cómo Jesús era cuestionado entre los suyos si realmente sería Él el Mesías: “¿no es el hijo de José?” Y dudaban de sus palabras. Don Diego nos invitó a descubrir la profundidad de la misión del profeta que, por ser voz de Dios, anuncia su mensaje, pronuncia su palabra, renuncia a muchas cosas por un bien mayor y denuncia la falta de fe del pueblo.

Todos somos profetas por el bautismo y signos para cuestionar a otros. La Eucaristía de cada domingo es el encuentro con aquel que es capaz de interrogarnos…

Gracias a estas familias por asistir. Gracias a quienes no pudieron pero hubieran deseado estar. ¡Contad con vuestra parroquia!