“Gloria a Dios en el cielo”

En estos días de Navidad todos nos decimos unos a otros un “¡Feliz Navidad!” que nos sale del corazón, pero que a menudo se nos puede quedar vacío. Celebramos una fiesta litúrgica -el Nacimiento del Hijo de Dios- posiblemente la más bonita, la que más ha calado en el pueblo creyente. Encierra tanta dulzura, tanta ternura, tanta sencillez.. Sin embargo, sería una pena que nos quedásemos sólo en lo “bonito, en lo sensible, en definitiva en lo superficial”. Escuchamos la voz de los ángeles que nos hablan de paz y serenidad en la tierra porque Dios ha nacido: Él es el Enmanuel, el “Dios-con-nosotros”.

Os deseamos unos días de alegría, de serenidad y de entraña familiar. Tenemos muy presentes a las familias que lo están pasando mal por muchas razones: separaciones por motivos de trabajo, paro, penuria económica, futuro incierto en tantos hogares. También queremos tener presentes a los miembros de nuestras familias que nos han dejado.

Os invitamos a entrar en el Portal de Belén. A colocarnos en un rinconcito y ver, como ven los niños pequeños, lo que allí sucede. la entereza de José, la ternura de María y, por encima de todo, la carita de ese Niño que dará sentido a nuestras penas y a nuestras alegrías. haz de pastor o de rey mago y ofrécele un presente, no material que tal vez no tengas, sino espiritual, personal.

Cada vez que cantes, recites o escuches un villancico, entra mentalmente  en el Belén y haz algún propósito de mejora personal. Agradarás a Dios y harás mucho bien a tus hermanos. ¡Feliz Navidad!

Imágenes: el Niño Jesús para la Adoración. Y el Belén Parroquial, realizado por los Alumnos de las Aulas María Zambrano de Burgos

Bendición del Belén del Hogar

Oh Dios, Padre Santo, que has amado tanto a los hombres que les has enviado a tu Hijo Unigénito, nacido de ti antes de todos los siglos.

Dígnate bendecir este belén que será la alegría de esta familia cristiana. que estas imágenes del misterio de la encarnación sostengan la fe de los padres y los adultos, reaviven la esperanza de los niños y aumenten en todos el amor.

Te lo pedimos por Jesús, tu Hijo amado, que nos ha salvado con su muerte y su resurrección, y que incesantemente ruega por nosotros delante de ti. Amén.

 

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