Creadores de un mundo nuevo

Con este título “Creadores de un mundo nuevo” tuvo lugar, el pasado sábado día 3 de marzo, la tradicional convivencia con los más pequeños de la catequesis. En un ambiente de fiesta y en clima de familia pudieron revivir el gozo de ser cristianos.

Casi 60 chicos y chicas de la catequesis parroquial pudieron disfrutar de esta jornada. Un día preparado con mucho tiempo para vivir otro día más inolvidable.

A las 11:30 de la mañana comenzaba. Iban llegando llenos de mucha alegría, con asombro y sorpresa, porque para muchos era la primera vez que comían fuera de casa. Después de anotarles y ponerles una pegatina hicieron una dinámica de presentación y, con gestos, representaron y bailaron el himno del encuentro. Posteriormente siguió la catequesis. Esta vez desde el relato de la creación pudieron darse cuenta que todo viene de Dios y que es un regalo. Con una ficha sencilla completaron cada uno de los elementos de esa obra maravillosa de Dios.

A todo esto le siguió unos juegos cooperativos; los tradicionales que siempre llenan de alegría: el pañuelo, el juego de las sillas, campos quemados y la comba… ¡Qué emoción! ¡Qué bien lo pasaron! Así hicieron ganas de comer.

Tras el tiempo libre de rigor una rifa, unos cuantos premios a cada cuál más valioso. ¡Qué caritas de emoción! Después hicimos talleres y con las manos pudieron hacer papiroflexia, globoflexia y postres… Ese fue el momento en que se dieron cuenta que son colaboradores de la obra de Dios y que, con sus manos, pueden crear cosas nuevas. Acabaron rezando en la capilla. En ese rato de oración ante Jesús en la Eucaristía afloraron sentimientos de agradecimiento, de alabanza y de petición: “Laudato sii, o mi Signore”. Cuando llegó la hora de despedirse estaban las familias esperando. Caramelos hubo para todos, y aún así alguno sobró.

En el Diario de Burgos de hoy ha salido una pequeña reseña:

El pasado sábado, día 3 de marzo, niños y niñas de la parroquia de San Martín de Porres de Burgos, con sus catequistas y sacerdotes, nos juntamos una vez más para convivir durante un día teniendo muy presente nuestro papel en el mundo, como colaboradores de la creación de Dios. Un día señalado en el calendario para compartir la alegría de ser cristianos. Agradecer de modo especial a los padres y a las familias el cuidado, el esmero y la dedicación en la educación cristiana de sus hijos.”

 

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