¡Qué suerte tenerte!

“Qué suerte tiene este tío”; “eres un suertudo”… Son expresiones que hoy se utilizan en la jerga juvenil. La verdad es que hay personas con suerte, pero la auténtica suerte es ser personas y cristianos.

En el Cenáculo del pasado viernes, a través de diversas dinámicas, llegábamos a la clave: Dios piensa en mí, me ama, me llena. Esta es la SUERTE. Además, esta suerte se ve sobrepasada por todos los regalos que nos da día a día.

Por ejemplo: si echas un bingo puedes tener la suerte a tu favor, y cantar al mismo tiempo bingo y línea a la vez. No solo estás pendiente de tu partida sino también de la partida del otro: de su suerte. Vivir como cristiano es compartir y comunicar esa suerte.

Los apóstoles tuvieron la suerte de verle. Nosotros tenemos la suerte de seguirle. ¡Bravo por estos chicos!

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