Gota a gota se llena el océano

Somos pequeñas hormigas en un gran hormiguero. El mundo es enorme, y nosotros sólo una gota en el inmenso océano. A menudo nos sentimos pequeños e impotentes, y pensamos que nuestras acciones sirven de poco. Sin embargo, he aquí la frase que la Madre Teresa de Calcuta solía repetirme a Dominique Lapierre: “El océano está hecho de gotas de agua, así que tu gota es importante porque, con gotas, podemos hacer un océano”.

Las grandes cosas empiezan por cosas pequeñas, menudas, insignificantes, sencillas. En el VOLUNTARIADO del pasado sábado, día 27 de abril, pudimos profundizar en el valor que tiene lo que hacemos. El valor de las cosas también depende mucho de las personas, de las manos que gratuitamente dan din esperar a cambio. También pudimos recibir “gotas de agua fresca”, gotas de agua bendita, que nos recordaban la vida nueva del bautismo y la novedad de la resurrección, tras haber renovado juntos las promesas del bautismo.

Una buena manera de resucitar a la vida nueva de Dios.

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