«¡Sígueme! Eso te basta»

«Guíame por la senda verdadera». Así reza este salmo de alabanza. Seguimos compartiendo momentos juntos como familia y como comunidad en torno a Jesús.

En la vida nos sentimos conducidos y al mismo tiempo responsables del camino de otros; somos ayudados y les ayudamos. Para tener el permiso de conducir necesitamos pasar «una fase teórica» y «una fase práctica». Nos fijamos mucho en los errores y poco en los aciertos.

Jesús también nos propone un camino exigente, pero nos ayuda a caminar y a no desfallecer en el itinerario. ¡Seguir a Jesús es aprender de Él y con Él lo mejor!

Así queremos ser nosotros. ¡Adelante!