Yo CREO, ¿y tú?; una emotiva entrega del credo

En una tarde muy emotiva del pasado viernes, 19 de marzo, tuvo lugar en nuestra parroquia la Entrega del Credo, como paso importante para que estos niños y niñas reciban, en su día, la Primera Comunión.
Es un hito de gran interés en el itinerario catequético de los niños. Un signo que refleja que los niños han podido realizar a lo largo de esta preparación catequética una primera síntesis de fe. Se han acercado al misterio trinitario, naturaleza íntima de Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Y han comprendido su pertenencia a una comunidad eclesial que todos los domingos y solemnidades reza el Credo como símbolo de esa fe, aquello que nos identifica y distingue. Han entendido además que, esas verdades de fe, han de ser llevadas a la vida en un seguimiento real y vivencial de la persona de Cristo.
En la solapa de cada uno de ellos se podía leer la frase “Yo creo”, puesto que creer es confiar en que la otra persona ayuda siempre. Los niños confían en Dios y en la Iglesia; confían en sus familias y en sus amigos. Dios también “cree” en vosotros ¡no lo olvidéis!
Les felicitamos a ellos, a sus familias y a los catequistas que les preparan semana a semana.

Nicodemo, protagonista de una historia de conversión

Avanzando en el tiempo nos hemos situado en el ecuador de la Cuaresma. El pasado domingo ya era el cuarto; nos metemos de lleno en la recta final de este tiempo de gracia.
Comenzamos la Eucaristía con la luces apagadas, en tinieblas, a oscuras. Tras repetir “Jesús, queremos que seas nuestra luz”, las luces se encendieron. Y es que Nicodemo era el hombre de las tinieblas, que se escondía en la noche para que no le viesen ir a encontrarse con Jesús. Pero hay un momento, en que Nicodemo ya no tiene miedo: será el viernes santo, cuando a plena luz del día, vaya a recoger el cuerpo. ¿Qué ha pasado? ¿Qué fue lo que le hizo cambiar a Nicodemo? La experiencia de la muerte de Jesús.
Nuestros niños lo entendieron genial. Como si se tratara del monte mantuvieron un diálogo fecundo y provechoso con don Diego. Luego comunicaron la luz a todos los presentes deslumbrándoles con la luz de sus linternas.
La luz brilla. ¡Descubrámosla! 

Una Entrega del Padrenuestro especial y entrañable

El pasado viernes 12 de marzo, los niños y niñas del Despertar Religioso, vivieron un día muy importante en el camino hacia su Primera Comunión. Un grupo muy grande este año tan especial. En una celebración, bonita y entrañable, recibieron la oración más importante para los cristianos y la que nos enseñó Jesús: “El Padrenuestro”.
¡Cuántos nervios y cuánta emoción! Porque lo que está claro es que para rezar no es preciso usar muchas palabras; basta lo esencial, lo que no se nos puede olvidar y que los niños saben captar muy bien. ¿Quién no recuerda cuando le enseñaron el Padrenuestro?
Es un acontecimiento en la vida de todo creyente el tener que hacer nuestras la palabras enseñadas por el mismo Jesús que, generación tras generación, se repiten. Poder dirigirnos a Dios como Padre, es uno de los regalos más grandes.
Estos niños tienen el privilegio de poder decir en voz alta que Dios es su Padre, que quieren caminar tras los pasos de Jesús… Y además, tienen la suerte de contar con todo un equipo de catequistas y sacerdotes que son testigos de sus pasos y que acompañan sus búsquedas hacia el Señor. También sus familias, presentes en el acto, les han guiado hasta este momento.
¡Enhorabuena chicos! Que siempre guardéis el recuerdo de este día en el corazón.

“No podemos vivir vacíos”

Como cada domingo, seguimos celebrando la fe. La Eucaristía de este domingo nos sirvió para profundizar en el significado de la la cruz de Cristo, como “fuerza y sabiduría de Dios”.
Don Diego nos invitó a profundizar en la vida cristiana. Hemos de vaciarnos muy a menudo pero no vivir permanentemente vacíos. Un cristiano vacío no tiene ilusión, está muerto. ¡Necesitamos llenarnos de Dios! Y eso es lo que hemos hecho: en un bote de cristal hemos metido la palabra Dios.
Jesús en el templo hizo limpieza, quiso acabar con esos formalismos que no dejaban a Dios llegar al corazón del hombre. Cuaresma es tiempo de purificación.

Nueva indumentaria litúrgica

Algo ha cambiado en nuestra Parroquia últimamente. No os preocupéis… ¡Seguimos siendo igual de majos y acogedores! Los monaguillos ahora han cambiado de indumentaria.
Conservamos el hábito de San Martín de Porres que tanto nos caracteriza, pero a los que van siendo más mayores les hemos vestido con sotana y roquete… Estos serán los encargados del incensario, de portar la cruz en las procesiones, de acoger en el templo, de ayudar al sacerdote a preparar la celebración de la Eucaristía.
Poquito a poco iremos incorporando a las nuevas generaciones de monaguillos, más pequeños, pero con la misma ilusión que siempre. Acólitos y monaguillos: un buen tándem.

Subir a la montaña, ¡a lo más alto!

Cada domingo sigue siendo una oportunidad para encontrarse con Jesús, para encontrarse con el misterio de Dios en lo más alto de la montaña. Este domingo contemplando el misterio de su Transfiguración.
Las nubes son un lugar muy frecuentado. Se dice que es “en la nube” donde subimos y bajamos archivos en la jerga de la informática. Cuando nos despistamos decimos que estamos “en las nubes”… Jesús les invita a subir, a ascender, a otear la vida desde otra perspectiva. Por eso sube y, desde arriba y con Él, todo es diferente. Escalando las nubes, con claridad y nitidez es fácil llegar a la cumbre.
Don Diego nos comentó la dinámica de bajada que Dios ya había hecho enviando a su Hijo, siendo Dios se hizo hombre; nosotros, contemplando su rostro, llegaremos a ser como Dios es.
Cuaresma: camino de la Pascua. ¡Con Dios todo y sin Él nada! 

Jugando también se aprende

¿Quién dijo que ir a catequesis no estaba guay? En nuestra parroquia esto no se pregunta, se intuye. Cada día es una sorpresa. La cuerda nos demostraba la habilidad para que no nos pille, para no tocarla, para saltarla o esquivarla…
Esa cuerda (pecado) que hemos de evitar en nuestra vida. ¡Mola nuestra parroquia!

Una alianza definitiva

Un domingo más la Eucaristía fue el momento que nos unió a toda la comunidad. Ya con una presencia mayor en el templo, pudimos recordar que Dios hace una alianza de fidelidad y amor con su pueblo, como en el caso de Noé. El arco en el cielo era la señal de que ya no enviaría el diluvio sobre la tierra.
En el primer Domingo de Cuaresma, cada año la liturgia nos pone como evangelio el relato de las tentaciones: Jesús siendo tentado en el desierto por el diablo. Una cuerda nos ayudó a descubrir lo que hace el pecado: nos ata, nos anuda, nos va empequeñeciendo… pero la gracia de Dios nos deja sueltos, sin nudos.
Cuaresma es el tiempo para que Dios lo sea todo en nuestra vida. ¡Dejemos todo en sus manos!