Un ramo de flores muy vistoso

Todos hemos visto flores en montones de ocasiones. Para que nazca una flor es preciso plantar una semilla, que esta eche raíz, que luego crezca el tallo, y regándola pueda salir la flor… y tras la flor, el fruto.

En el VOLUNTARIADO del pasado sábado 23 de febrero vimos cómo debemos dar una flor a Dios y otra al hermano. Las dos flores son iguales. Unas flores que unidas forman un precioso ramillete.

Fue precioso cuando las personas mayores aceptaban nuestras flores con tanta ilusión, con tanta emoción. También nos enteramos que algunas de estas personas mayores habían fallecido, pero estamos seguros de que ya están junto a Dios en el cielo. Nunca os olvidaremos.

Todas las flores son de colores, no todas son iguales, pero sin flores no se hace el ramo.

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No hay luz sin energía

“Enciende una luz, déjala brillar. La luz de Jesús que brille en todo lugar.No la puedes esconder, no te puedes callar ante tal necesidad, enciende una luz en la oscuridad”. La luz nos permite distinguir las cosas y las personas. Muchas cosas que iluminan, dependiendo cómo se utilicen, pueden orientar o distorsionar.

En el CENÁCULO del pasado viernes 22 de febrero, contemplamos al mismo Jesús que se autodefine en el evangelio como “luz del mundo”. A través de unas pequeñas linternas pudimos observar que sin una energía, sin unas baterías… la linterna no cumple su misión. También nosotros, sin esa fuerza y energía tan especiales, no podemos dar luz.

Pudimos sacar el compromiso de iluminar un ámbito de la vida en el que nos movemos (escuela, familia, amigos…) Reunirnos en torno a Jesús nos ayuda a cargar las pilas de nuestro seguimiento del Reino.

Tras la cena, en adoración, hicimos una procesión acompañando con nuestras luces encendidas a Cristo en la Eucaristía. En este momento pudimos sentir de nuevo el paso de Dios por nuestras vidas.

Nuestro mundo necesita luces de esperanza, de caridad, de fe. ¡Contad con nosotros!

Nuestra participación en el Encuentro “VEM”

Es ya una cita consolidada en el calendario diocesano y, un año más, el encuentro «VEM» congregó a más de doscientos niños que acuden a catequesis de confirmación en distintas parroquias de la provincia, el pasado sábado 23 de febrero. También de nuestra Parroquia de San Martín de Porres pudimos desplazarnos hasta el Seminario de San José para participar en este encuentro, acompañados de catequistas, monitores y nuestro sacerdote. Talleres, diferentes dinámicas y juegos acercaron a los chavales al mundo de las misiones, a descubrir las distintas vocaciones que existen en la vida de la Iglesia y a valorar más y mejor el sacramento de la eucaristía.

«Todo parte de la eucaristía para ir descubriendo la vocación y sentirse enviados». Así, los más pequeños (de 4º de primaria) profundizaron en el sacramento de la eucaristía. Para ello se convirtieron en panaderos, reflexionaron sobre la importancia de la Palabra de Dios en la misa y descubrieron el compromiso con los más pobres que nace de su celebración. Los medianos (5º de primaria) participaron en talleres rotativos en torno a la vocación y los más mayores (6º de primaria) se centraron en la misión.

Gracias por sumar. Gracias por participar. Gracias por dejaros acompañar.

“Yo creo, ¿y tú?”… Creer: un modo de ser y de estar

En una tarde muy emotiva, durante esta semana ha tenido lugar en la parroquia, la Entrega del Credo, como paso importante para que estos niños y niñas reciban, en su día, la Primera Comunión.

Es un hito importante en el itinerario catequético de los niños. Un signo que refleja que los niños han podido realizar a lo largo de esta preparación catequética una primera síntesis de fe. Se han acercado al misterio trinitario, naturaleza íntima de Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo.Y han comprendido nuestra pertenencia a una comunidad eclesial que todos los domingos y solemnidades reza el Credo como símbolo de esa fe, aquello que nos identifica y distingue; entendiendo que esas verdades de fe, han de ser llevadas a la vida en un seguimiento real y vivencial de la persona de Cristo.

En la solapa de cada uno de ellos se podía leer la frase “Yo creo”, puesto que creer es confiar en que la otra persona ayude. Los niños confían en Dios y en la Iglesia; confían en sus familias y en sus amigos. Dios también “cree” en vosotros ¡no lo olvidéis!

Les felicitamos a ellos, a sus familias y a los catequistas que les preparan semana a semana.

Para Dios valemos “demasiado”

Ayer domingo, en el evangelio, Jesús hablaba de la felicidad y de la infelicidad; dos conceptos antagónicos pero muy cercanos, porque podemos pasar del uno al otro sin darnos cuenta.

En la Eucaristía pudimos darnos cuenta que, para Dios, no tenemos precio: tenemos un gran valor. A través de una pequeña dinámica “El precio justo”, Don Diego nos animó a calcular, a poner precio a ciertos objetos que podemos encontrar en el mercado. Todos se pasaban; les valoramos más de lo que cuestan.

En el evangelio de Lucas, Jesús nos hablaba de una recompensa: el cielo. Una recompensa para aquellos que ponen su confianza en Él.

¿Qué es más valioso, una joya preciosa o una flor hecha con las manos de un niño para su madre? El valor no está en lo de fuera, sino en el interior…

Encuentro de Confirmandos del Arciprestazgo

El pasado sábado, día 16 de febrero, un grupo de 60 adolescentes de las parroquias del Arciprestazgo Burgos-Vena, que este curso han recibido o recibirán el sacramento de la confirmación, se reunieron en la parroquia de La Anunciación. Allí, por medio de dinámicas, talleres y juegos pudieron descubrir que ellos, a través de este Sacramento, se convierten en unos auténticos “Guardianes del Espíritu”, y contarán con unos superpoderes: los dones del Espíritu Santo.

También hubo tiempo para rezar juntos y poder descubrir tres realidades: la pastoral vocacional, el voluntariado y la necesidad de seguir en un grupo en sus respectivas parroquias después de confirmarse.

Nuestras chicas del Voluntariado llevaron adelante el taller con gran habilidad, compartiendo esta Bonita experiencia que llevamos a cabo.

Revisar la vida es estrenarla cada día

Volver a incidir en lo que uno ha vivido antes puede ser una buena ocasión para mejorar, ilusionarse y lanzarse a lo que está por delante.

En nuestro Grupo de Vida pudimos ahondar, en la tarde del lunes, 11 de febrero, en todo lo que implica la Revisión de Vida. Revisar la vida es “volverla a estrenar cada día”. Y, para ello, hay una pauta metodológica en la que nos estamos familiarizando poco a poco, que consiste en ver la realidad que nos circunda, juzgarla desde el evangelio de Jesús y realizar un compromiso creyente sencillo y concreto.

Al finalizar la reunión de grupo pudimos desenvolver unos regalos, donde nos esperaba una imagen del Niño Jesús. Él es el gran regalo. Él es quien nos regala el criterio para discernir lo que es preciso, para no confundirnos nunca.

La vida es muy grande; por eso la hemos de aprovechar al máximo.

Emocionante celebración familiar en la Entrega del Padrenuestro

El pasado lunes 11 de febrero, los niños y niñas del Despertar Religioso, vivieron un día muy importante en el camino hacia su Primera Comunión. En una celebración muy bonita y entrañable, recibieron la oración más importante para los cristianos y la que nos enseñó Jesús: “El Padrenuestro”.

¡Cuántos nervios y cuánta emoción! Porque para rezar no es preciso usar muchas palabras. Basta lo esencial, lo que no se nos puede olvidar y que los niños supieron captar desde el principio hasta el final.

¿Quién no recuerda cuando le enseñaron el Padrenuestro? Es un acontecimiento en la vida de todo creyente, hacer nuestras la palabras enseñadas por el mismo Jesús, que generación tras generación vamos recibiendo. Poder dirigirnos  a Dios como Padre, es uno de los regalos más grandes, es una oración que se nos repite en lo cotidiano.

Estos niños, tienen el privilegio de poder decir en voz alta que Dios es su Padre, que quieren caminar tras los pasos de Jesús. Y además, tienen la  suerte de contar con todo un equipo de catequistas y sacerdotes que son testigos de sus psos, y que acompañan sus búsquedas hacia el Señor.

Enhorabuena chicos. Que siempre guardéis el recuerdo de este día en el que todo empezó.

“Os haré pescadores del hombres”

Cada domingo celebramos que Jesucristo nos salvó, que por nosotros dio su vida y resucitó. Esta es la tónica que celebramos constantemente en el Día del Señor iluminados por la Palabra de Dios.

El pasado domingo se nos invitaba a ser “pescadores de hombres”. Jesús se fija en Simón Pedro y le hace descubrir su misión tras de sí. Así es el bautizado: sigue las huellas del Maestro que invita siempre a echar de nuevo las redes. Don Diego nos ayudó a distinguir tantas redes, porque hay redes que te conectan y otras que te atrapan de veras.

Como siempre, el coro animó la celebración; las guitarras, las flautas, la percusión… y las voces angelicales de sus miembros.