«San Martín de Porres ya es uno más de nuestra casa»

“Felicidades, San Martín” es el grito y el deseo que nace del corazón este día, y cada tres de noviembre. Celebramos hoy la fiesta de este santo humilde, sencillo y lleno de amor a todos: fray Martín de Porres. Y además de felicitarle a él, en este día nos felicitarnos todos, porque él intercede para que nuestra vida, nuestra parroquia, y la Iglesia ilumine este mundo, y cada uno pueda tender el corazón a los demás.

Nuestros niños lo han entendido a la perfección; no perdieron detalle de lo que celebramos este día y de la importancia que tiene para nosotros. San Martín de Porres es uno de los mejores amigos de Jesús y por eso, desde el cielo, nos puede ayudar a serlo también nosotros. Todos querían tener un muñequito de su imagen, porque aunque lleve escoba no es una bruja, sino un santo que desde lo cotidiano, en la limpieza del convento, se ganó un puesto privilegiado junto a Dios. También tiene una cruz, la cruz del Crucificado, al que miraba y quería que fuese el centro de su vida.

Hoy le pedimos a San Martín de Porres por nosotros y por nuestra parroquia, que en estos cincuenta años de andadura, sigue siendo referencia para tantos que llaman a su puerta.

Rezad con nosotros esta oración:

Jesús, esta es hoy mi oración: Gracias por mi parroquia. En ella te estoy descubriendo, en ella estoy aprendiendo a amarte y a seguirte. Desde ella escucho tu Buena Noticia, desde ella recibo el pan necesario para el camino.Gracias, Jesús, por mi parroquia; gracias por los niños y los jóvenes, por los mayores y los ancianos. Todos, formamos tu Comunidad, tu Iglesia.

También hoy quiero pedirte por ella, Señor, que seamos un rincón cálido, un lugar donde nos queramos y respetemos, un espacio donde vivamos como hermanos, donde, unidos, nos esforcemos por tu Reino.

Y te ruego algo más, que nos conozcan, Señor, por vibrar y soñar con lo que tú vibraste y soñaste. Jesús, te doy gracias por mi Parroquia. Jesús, te pido por mi Comunidad. Ella es el camino, Tú, la meta y el horizonte. Amén.

«Menos por menos, siempre es más»

Sentirse acompañado siempre es maravilloso; sentir que otros están y esperan que estés. Esa es una de las mejores actitudes para sentirnos más y mejores amigos de Jesús. Este domingo acercándonos a Él con humildad.

Con ocasión de la parábola del publicano y el fariseo en el templo, hemos visto que la sencillez es el camino para llegar a Dios. El fariseo presume y se engríe, mira por encima del hombro; hace balance de lo que ha hecho y de lo que no ha hecho, como si Dios estuviera en deuda con él. El publicano baja la cabeza y reconoce que no ha obrado del todo bien.

La ley de los signos nos ayudó a entender cómo hemos de acudir ante el Señor: más (+) por más (+), siempre es más (+); menos (-) por más (+), es menos (-). Más (+) por menos (-), también es menos (-); sin embargo, menos (-) por menos (-), sorprendentemente es más (+).

¡Así entendemos mejor! El que se hace pequeño y sencillo, es más grande a los ojos de Dios. ¡Bonita lección!

«Sin miedo al riesgo»

Siempre llama la atención la fuerza del «sí» de María. Fue distinto a un «sí» como diciendo: bueno, vamos a probar qué pasa. María no conocía esa expresión. Era decidida.

Se trata de ser decididos; se trata de estar disponibles siempre y ante todo para dar una respuesta. Se compromete y lo arriesga todo, sin más seguridad que la certeza de saber que era portadora de una promesa.

También nosotros queremos ser portadores de una promesa nueva y auténtica. Dificultades las habrá, pero no serán nunca razón para decir «no». ¡Comenzamos la andadura para la JMJ de Lisboa 2023! ¡Lo mejor no es lo que das, sino lo que recibes!

«Orar sin desfallecer: perseverar»

¡Que sí! ¡Que ir a misa está súper bien! Celebramos que Dios nos prepara una fiesta y nos ama con locura. Es maravilloso descubrir cómo, mayores y pequeños, aprendemos a acercarnos a Dios.

El domingo pasado, Dios nos invitaba a ser perseverantes en la oración; a menudo nos cansamos de pedir cuando no vemos frutos y resultados. Moisés, con los brazos en alto, recurría a Dios pidiéndole que su pueblo venciera y en cuanto los bajaba, vencía el pueblo contrario. Aarón y Jur le sujetaban los brazos para que no se cansara y así vencer.

Y así seguimos sumando momentos y vivencias. Porque el Evangelio, si no se hace vida, no es actual. ¡Ayúdanos, Señor, a no cansarnos de pedirte! ¡Señor, enséñanos a orar!

«Levántate y di un SÍ como el de María»

En familia siempre es mucho mejor. Seguimos dando pasos juntos. Durante estos últimos días hemos aprovechado a vivir estos momentos en plena naturaleza, caminado y sacando lo mejor de nosotros mismos. ¡Una maravilla!

«Levántate y di SÍ». La historia del SÍ de María nos ha acompañado en nuestra andadura. No es lo mismo un «si» condicional que un «sí» rotundo. María es decidida y dispuesta.

Nos queremos levantar para la misión. Queremos llevar a los demás lo que la Parroquia ahora nos da. ¿Hay algo más bonito que esto? ¡Seguimos avanzando los unos con los otros!

El agradecimiento: clave de la vida cristiana

El leproso que vuelve dando gracias después de haber sido curado de su enfermedad. El que estaba aislado, apartado y marginado vuelve sencillamente a dar gracias. ¡Qué rápidos somos para darnos cuenta de lo que nos falta y a veces qué poquito nos acordamos de lo que ya tenemos! De los diez, solo uno se acercó.

Jesús quiere sanarnos de nuestras enfermedades. Basta acercarnos a Él. En nuestra Parroquia queremos sentir que somos una familia en torno a Jesús. Dejarnos acoger y envolver por la acción de gracias, que siempre conlleva la alabanza y la humildad.

¡Recibir gratis para poder dar gratis!

«¡Juntos somos mejores!»

Comenzamos a caminar como familia, compartiendo momentos mágicos de ilusión con otros. Hay que echar a andar reconociendo que Dios nos llama. La vocación de los apóstoles, Andrés y Pedro, y de los hermanos, Juan y Santiago, fue una suerte; suerte que Jesús se fijara en ellos para convertirlos en apóstoles.

Nosotros hemos querido trabajar sobre la suerte y la desgracia. La suerte nos habla de ser afortunados, de ser premiados y reconocidos. La suerte parece que favorece a los que la tienen y la desgracia afecta a los que no la tienen. Dios piensa en nosotros. De una forma parecida, pero diversa, también Él pone su mirada en cada uno. Tiene un proyecto para cada uno y en comunidad. Por eso elige, llama y capacita.

¡Suerte en esta vida que nos ha tocado! Queremos que otros también conozcan esta suerte… A la misión con nuestra vida. ¡Juntos somos mejores!

«Con la sonrisa intacta»

La catequesis es lo que es el catequista. Es fruto de lo que el catequista vive y siente, de lo que cree y de lo que ama, de lo que busca y de lo que en su actuación encuentra. La catequesis es lo que bulle en la mente y en el corazón del catequista:

– Si vive ilusionado con su fe, la catequesis es cauce de fe.

– Si ha descubierto el amor de Dios, es plataforma de amor.

– Si vive el mensaje de Cristo, es comunicación de un anuncio de salvación.

– Si sabe que es miembro de una comunidad de fe, construye la comunidad.

– Si se siente portador del amor de Dios, es un regalo de amor del Señor.

– Si sabe vivir la esperanza, es un camino hacia el encuentro con Dios.

– Si se halla dentro del Reino de Dios, la catequesis es ya el Reino de Dios.

Pedimos por nuestros catequistas… Que sean imagen del rostro acogedor de Dios.

¡Bienvenidos a Casa!

¡Ya era hora! El balón está ya en juego. La Catequesis de este curso 2022/2023 ha comenzado con muchas novedades. Durante estos últimos días «nuestra casa se ha llenado» de amigos con los que seguiremos aprendiendo y profundizando sobre Jesús, sobre su Iglesia y sobre el mundo, sin descuidar nuestra vida. Caras nuevas y conocidas. Catequistas ilusionados e ilusionantes. Familias rebosantes de entusiasmo por saber que sus hijos quedan en buenas manos.

Este curso además celebrando el 50º Aniversario de la Parroquia. Por eso en la dinámica inicial sacamos algún objeto: un regalo, una escoba, una pelota, un número «50», un maniquí y una bola del mundo. De nosotros depende que con nuestra vida sigamos siendo un regalo, que formemos un gran equipo, que imitando la sencillez de San Martín de Porres, podamos hacer de este mundo un reino nuevo en este cincuenta aniversario, tal y como era el deseo de Jesús. ¡50ºAños Juntos ! Para algunos cincuenta años no son nada, para otros lo son todo.

¡Ya sois parte de este maravillosa familia!

Misa y puesta oficial del Pañuelo del 50º Aniversario

Con una iglesia abarrotada de fieles celebramos la misa el domingo día 2 de octubre. Era la misa de las familias, donde compartimos semana a semana el discurrir del curso: tareas, retos, alegrías y contratiempos. Después del verano, donde hemos vivido la fe de diferentes modos, iniciamos el recorrido de la Catequesis y del nuevo curso, en el 50º Aniversario de la creación canónica de nuestra Parroquia San Martín de Porres. ¡Bienvenidos todos a nuestra casa!

Al finalizar la misa, en la facha del templo, pudimos participar en la emocionante puesta del pañuelo del aniversario, cortesía de la Excma. Diputación Provincial de Burgos. Más de 500 pañuelos que todos los presentes recogimos y colgamos solemnemente de nuestro cuello. Baile, confeti, alegría, ilusión… En el pregón se recordó a todos los que en estos cincuenta años han dejado su impronta y a los que durante la pandemia nos han dejado… por ellos y por nosotros decimos: ¡Viva la Parroquia San Martín de Porres!