Catequesis familiar: “La llamada de Dios”

La catequesis virtual de esta semana ha girado en torno a “la Llamada de Dios.” Dios no se cansa de llamar, a veces nosotros sí que nos cuesta escucharle porque nos habla en el silencio del corazón. Así personajes tan importantes como Abrahán, María, y San Pablo descubrieron la llamada de Dios para una misión muy especial: la de ser padre de una muchedumbre de pueblos, como en el caso del primero; la de ser Madre de Dios, en el caso de María; y la de ser apóstol de los gentiles, en el caso de San Pablo.

Estuvimos aprendiendo a través de la música que nuestra respuesta tiene que ser un “sí sostenido”, es decir, un sí apoyado siempre en Dios, que mantiene fiel a su alianza con nosotros.

Finalmente hicimos un pequeño teléfono en un taller para aprender a comunicarnos también con Dios desde lo más cotidiano de cada día. En la oración pedimos por las vocaciones en la Iglesia.

Gracias chicos y gracias familias. Gracias catequistas porque lo hacéis muy bien. ¡¡Buen oído!! 

En mi casa hay un sitio para Ti

El evangelista San Lucas habla de dos discípulos de Emaús, pero cuántos discípulos de Emaús han existido a lo largo de la historia: los caminantes en soledad por las múltiples calzadas de la vida, los pensadores aislados que rumian ilusiones perdidas. Los pesimistas miopes ante los acontecimientos que configuran el misterio de la existencia. Los discípulos de Emaús, de quienes hablaba el evangelio del tercer domingo de Pascua, están tristes porque creían muerto a Cristo.

Es un misterio que Dios camine al lado del hombre, sin darse a conocer de entrada. No deja de ser sorprendente que Cristo esté cerca de cada uno en el mismo momento en que se deplora su ausencia. Jesús va de camino con todos.

La conversación del camino a Emaús se concluye con una invitación a compartir la mesa del atardecer. El compañero todavía desconocido, que había impresionado a los dos discípulos por la autoridad y conocimiento con que hablaba de las Escrituras, bendijo, partió y dio el pan. La Palabra se hizo comida, sacramento, y el amigo hasta entonces visible se hace invisible desde este momento.

Este domingo quisimos reservar a Jesús un sitio en nuestra casa, como amigo invisible que sigue cuidándonos, como amigo que sigue caminando a nuestro lado. Aquellos discípulos lo reconocieron, se dieron cuenta de que era Él… ¿Y nosotros? ¿Nos damos cuenta de lo cerca que está de nosotros?

“Reservado para Ti, Jesús” 

Catequesis Familiar: “El Espíritu Santo”

La catequesis virtual de esta semana ha girado en torno al Espíritu Santo, divino artesano de la Iglesia. El impacto de la Cruz había supuesto para los apóstoles un mazazo muy grande, tanto que se llenaron de miedo, de confusión, de tristeza, inmersos en una gran soledad. Pero Jesús les había dicho: “no os dejaré huérfanos, os enviaré el Espíritu Santo defensor.”

Estuvimos aprendiendo cuáles son los símbolos del Espíritu Santo (paloma, fuego, agua viva, viento) así como sus dones, ya que, el Espíritu Santo, es el alma de la Iglesia y el que nos capacita para dar un testimonio convincente del Evangelio de Jesús en el mundo.

Minguito con su buen hacer y su humor nos animaba en la catequesis, y don Diego nos enseñó uno de sus platos estrella: la sopa. Es verdad que, aunque estaban mezclados todos los ingredientes, no estaba hecha. Faltaba el fuego que hace que cada ingrediente se enriquezca con el sabor de los demás. Eso es lo que hace el Espíritu: animar en nosotros los dones y carismas que se nos han regalado.

Rezamos también delante del Señor por cada una de nuestras familias y, como coincidió que fue el cumpleaños de don Jesús ese día, pues le cantamos todos el “cumpleaños feliz.”

Gracias chicos y gracias familias. Gracias catequistas porque lo hacéis muy bien. ¡¡Buena cocina!!

Caminar con más Corazón

La fiesta de la Misericordia se celebra el primer domingo después de Pascua, que es el segundo domingo de Pascua, que actualmente se conoce como el Domingo de la Divina Misericordia. El día 30 de abril de 2000, el Papa San Juan Pablo II instituyó esta fiesta para toda la Iglesia.

La inspiración que condujo a la institución de esta fiesta en la Iglesia procedía del deseo que Jesús había comunicado a Sor Faustina. Jesús le dijo: Deseo que el primer domingo después de la Pascua de Resurrección sea la Fiesta de la Misericordia (Diario 299). Deseo que la Fiesta de la Misericordia sea refugio y amparo para todas las almas y, especialmente, para los pobres pecadores. Ese día están abiertas las entrañas de Mi misericordia. Derramo todo un mar de gracias sobre las almas que se acercan al manantial de Mi misericordia. El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón total de las culpas y de las penas. En ese día están abiertas todas las compuertas divinas a través de las cuales fluyen las gracias (Diario 699).

La misericordia nos invita a caminar con más corazón, como hizo Jesús ante la incredulidad de Tomás. No le reprocha su falta de fe y le da una oportunidad nueva. Así es Dios, que abriendo su corazón, asume el nuestro propio.

Descubrimos en la misa la importancia del número “1” ante tantas cifras donde no hay rostros. En ese “1”, que somos tú y yo para los que es la experiencia pascual, hay encuentro, alegría, sonrisa.

Pídele a Dios que te dé un corazón grande como el suyo. 🤲♥️🤲♥️🤲♥️🤲♥️🤲

“Las Apariciones del Resucitado”

La catequesis virtual de esta semana ha girado en torno a las “Apariciones” de Jesús resucitado. Jesús nos lo había dicho… ¡No podía fallar! A través de las dinámicas, fuimos descubriendo que Jesús se aparecía poco a poco, a personas concretas, en encuentros memorables y en la sencillez del día a día.

Descubrimos cómo fue la aparición a María Magdalena, que confundió a Jesús con el jardinero; la aparición a los discípulos de Emaús, defraudados tras el viernes santo; y la aparición a Tomás, que le costó un montón creer en Jesús vivo. A través de una lupa, pudimos ver que a Jesús le podemos encontrar en el corazón, en lo más profundo de uno mismo.

Hubo un invitado extraordinario: Minguito, un monito que conocía a muchos famosos, un gran reportero, pero triste porque había escuchado que Jesús, al que tanto quería, había muerto en la cruz.

Por cierto: ¡Qué bien nos lo pasamos con Minguito! Es un amiguito que nos espera en la parroquia… 🙈

Felicitación de Pascua 2020

Este año la Pascua de Resurrección ha llegado de un modo diferente, de un modo totalmente nuevo. Desde la distancia nos felicitamos virtualmente la Pascua, y pedimos a Dios que la situación se reponga.

En nuestra Parroquia seguimos haciendo “tele-pastoral” y tenemos constancia que a muchas familias les llega el mensaje de Jesús. Ojalá sigamos unidos, en la esperanza de volver a juntarnos. En este vídeo está expresado el modo de trabajo actual. Mucho esfuerzo; pero mucha de dedicación. ¡Atrévete a tocar el cielo!

¿Qué significa “Aleluya”?

Durante los cuarenta días de Cuaresma la palabra “Aleluya” desaparece de la liturgia de la Iglesia. No se dice ni una vez. Luego, durante la Vigilia Pascual, el sacerdote entona el gran Aleluya y parece que la Iglesia no puede dejar de repetir esta palabra una y otra vez. Pero ¿por qué? ¿Qué significa y por qué está tan estrechamente asociada a la temporada de Pascua?

“Aleluya”, del latín ‘halleluia’, tiene a su vez raíces hebreas en hallĕlū yăh y significa “alabad a Dios”. Se encuentra más comúnmente como una especie de antífona que se repite al final de los salmos. También se encuentra en el libro de Tobías, donde se utiliza como un himno de alabanza para cantar en la nueva Jerusalén. Es y siempre ha sido una expresión de alabanza, para glorificar a Dios por su bondad. Por esta razón, “Aleluya” está tan íntimamente relacionada con una época de alegría y contrasta drásticamente con la sombría actitud de penitencia de la Cuaresma.

La Pascua es un período de gran alegría y exaltación, por lo que cantar Aleluya es la forma que tiene la Iglesia de destacar esta realidad, ofreciendo continuamente alabanzas y honras a Dios.

Sigamos cantando “Aleluya”; Él vive siempre. 

Pascua sagrada, ¡oh fiesta de la Luz!

En los relatos de Resurrección aparecen exclamaciones. ¡Es verdad! También se cantan himnos al Resucitado. Y el himno canta lo que las palabras son incapaces de expresar. Y se condensa la fe en un credo sencillo: “Si profesas con tus labios que Jesús es el Señor, y crees con tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvo” (Rm 10, 9).

Debajo de la corteza de estos viejos textos, debemos escuchar el gozo y la admiración de una Comunidad que ha quedado asombrada por este acontecimiento y ha vibrado de emoción y de entusiasmo. Ciertamente, esta Pascua tiene algo diferente. La alegría sigue siendo vibrante, pero la imposibilidad de poderla poner en común hace que sea más frágil.

En nuestra Parroquia celebrábamos ese día con mucha intensidad. Muchos hogares fueron auténticos templos donde se revivieron los momentos de la Resurrección, donde se renovaron las promesas del bautismo.

Don Diego nos explicó la experiencia que sintieron los apóstoles con un folio en blanco, que por más que lo arrugues o estrujes, siempre queda la marca y el sello de algo vivido. La Resurrección es esa marca de que todo lo anterior, en la vida de Jesús, era verdad.

¡Enciende una luz y déjala brillar! Es la luz de Jesús; que brille en todo lugar.

Catequesis familiar: “Rey de reyes”

La catequesis virtual de esta semana ha girado en torno a Jesús “Rey de reyes”, el rey que ha dado la vida en la cruz para regalarnos la vida eterna.

A través de las dinámicas, fueron descubriendo que Jesús es un rey muy especial; no lleva grandes anillos, ni coronas de oro, ni espadas esbeltas… Solo lleva un gran corazón en el que todos cabemos.

La Semana Santa, que estamos viviendo este año, es una oportunidad para ser protagonistas de este misterio. Los personajes de la pasión (Pedro, Pilato, Simón de Cirene…) tomaron una postura ante Jesús, y nosotros también hemos de hacerlo. Después repasamos lo que vamos a vivir el Jueves Santo, el Viernes Santo y el Domingo de Resurrección. Ojalá en vuestras casas pongáis el pan y el vino (jueves), la cruz (viernes) y una vela encendida con la palabra “aleluya” (domingo), en un lugar destacado y especial.

Hubo un signo extraordinario: don Diego nos enseñó a hacer una corona de papel. ¡Qué chulas nos quedaron! La verdad es que la tarde de los lunes nos encanta, porque no solo damos la catequesis sino que vemos a Jesús y nos regala su bendición. La corona es signo de la realeza de nuestro bautismo, el que vamos a renovar juntos en Pascua. 🤴👸

Dios sale al encuentro de quien le necesita

Siguiendo la exhortación del Papa Francisco a perseverar unidos en la oración en medio de esta emergencia mundial causada por la pandemia del COVID- 19, queremos acompañaros muy de cerca. Lo hacemos trayendo cada día a vuestras casas el misterio de Dios. Pero además, el pasado Domingo de Ramos, don Diego, desde la azotea de la Parroquia nos dio la bendición con el Santísimo.

Fue una bendición llegada literalmente desde el cielo la que impartió, bendiciendo pausadamente a los fieles desde lo más alto.

Un gesto muy sentido especialmente en un momento en que las misas con la participación física de los fieles se han suspendido debido a las normas de seguridad sanitarias para evitar la propagación del coronavirus. La ceremonia comenzó a las 8 de la tarde, con el aplauso a sanitarios y fuerzas del orden público… Luego, usando siempre la mascarilla quirúrgica protectora, como lo requiere el reglamento anti-contagio, don Diego llevó la custodia en procesión por el tejado, seguido por los vecinos más cercanos que, con sus vivas, palmas y aplausos, vitoreaban al Señor.

Este próximo Domingo de Resurrección, el Resucitado volverá a salir, volverá a bendecidos. Preparad una luz (linterna o vela) y una palabra de aclamación “aleluya”.