C O M P R O M E T I D O S POR TI

Uno de los elementos de la identidad del creyente es el compromiso cristiano. El cristiano es la persona que opta por ser seguidor de Jesús, y como Él, no puede desentenderse de este mundo en el que quiere construir su Reino.

En ocasiones confundimos el sentido profundo del compromiso, con la intervención en acciones puntuales. En otras ocasiones identificamos compromiso con un mejoramiento de nuestras actitudes y talante personal, sin incidencia en el mundo que vivimos.

En nuestro Grupo de Vida del pasado lunes, 18 de noviembre, pudimos comprobar que el compromiso es dar prioridad a la persona y tener una serie de actitudes, que van a ayudar en su desarrollo: actitud de seguimiento de Jesucristo; no trabajar a tiempo parcial, es un trabajo constante; no creerse en posesión de la verdad absoluta, sino receptivos a las aportaciones de los demás; confiar en el ser humano, creer que las personas pueden cambiar.

Descubrimos cómo el compromiso no puede ser opcional, sino consecuencia de nuestra identidad cristiana.

C-O-M-P-R-O-M-E-T-I-D-O-S 

“El que no trabaja, que no coma”

El evangelio de ayer, domingo XXXIII del tiempo ordinario, recogía parte de lo que se conoce como discursos sobre el fin del mundo, característicos de los últimos domingos del año litúrgico. Escuchábamos frases como: Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico. Porque eso tiene que ocurrir primero, pero el final no vendrá enseguida… Antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores, por causa mía. Así tendréis ocasión de dar testimonio.

Parece que la comunidad cristiana de Tesalónica, había sacado una conclusión errónea al escuchar este evangelio: es inútil trabajar, porque todo está a punto de terminarse; mejor vivir del cuento sin asumir compromisos y cargando sobre los demás la responsabilidad de alimentarme, sostenerme…

Todo eso nos puede sonar: hoy también está en boga esa mentalidad del mínimo esfuerzo, de exigir de los demás todo sin dar nosotros nada a cambio… no como conclusión de este evangelio pero sí como un estilo de vida. Lo que responde san Pablo vale los cristianos de Tesalónica como para nuestros “ninis” y quienes se ven afectados por esa mentalidad: Si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma… Nos hemos enterado de que hay entre vosotros algunos que viven desordenadamente, sin trabajar nada, pero metiéndose en todo. A estos les mandamos y les exhortamos en el Señor Jesucristo a que trabajen con sosiego para comer su propio pan.

Es una gran novedad. La cultura grecorromana despreciaba el trabajo manual; lo consideraban degradante para la persona, propio de esclavos e incultos. Por eso san Pablo apela a la tradición bíblica para desmontar ese entuerto: Dios que trabaja durante seis días y descansa uno solo, el séptimo. El trabajo forma parte de la naturaleza originaria del hombre, no es castigo ni degradación. El trabajo manual es tan digno como el intelectual y espiritual. Jesús mismo dedica una veintena de años al primero (suponiendo que haya empezado a trabajar hacia los trece años) y sólo tres años al segundo.

Todo esto nos debe llevar a reflexionar sobre el trabajo, que tiene un valor infinito para el hombre: es la participación en la obra creadora y redentora de Dios, y servicio a los hermanos.

En la Eucaristía lo entendimos a las mis maravillas: “no cansarnos de hacer el bien sin mirar a quién es la mejor forma de esperar la llegada del Reino de Dios”.

Perseverar es poner amor en lo que hacemos. Vigilar es lanzarse hacia lo que está por delante.

¡Ánimo! 😊 ¡Vuestro trabajo es muy valioso! Hazlo bello con tu propia vida.

La Noche Alternativa: una iniciativa que engancha

Más de 250 adolescentes y otros 40 jóvenes se dieron cita el pasado viernes 15 de noviembre en el colegio Jesús María para participar en una nueva edición de la «noche alternativa», una actividad que promueve la delegación diocesana de Infancia y Juventud con el objetivo de que los miembros más jóvenes de las distintas parroquias de la diócesis «puedan compartir la fe de una manera divertida y alegre». Una veintena de jóvenes de nuestra parroquia participaron en esta ocasión.

La iniciativa, que lleva años celebrándose y supone un «apoyo al proceso que estos chavales siguen en sus parroquias» y que posibilita que puedan conocer otras realidades y comprobar que hay más jóvenes que, como ellos, siguen un itinerario de fe en sus respectivas comunidades.

Con el lema «Comprometidos con el Reino», esta edición disfrazó a los adolescentes de Rodrigo Díaz de Vivar y doña Jimena, que tuvieron que superar varias pruebas de una yincana con el objetivo de buscar a los buenos «seguidores del Rey». Tras la cena, los adolescentes participaron en una oración en la que «depositaron sus coronas a los pies del Señor» expuesto en la custodia.

¡Brillamos como estrellas! 

Un juego de palabras

Palíndromo es una palabra o expresión que es igual si se lee de izquierda a derecha que de derecha a izquierda, se le igual en un sentido que en otro; con ellas podemos ir de delante a atrás y de atrás adelante. Semipalíndromos son palabras que leídas al revés tienen un significado distinto: “ave/eva”, “amor/roma”, “animal/lámina”…

En el VOLUNTARIADO del pasado sábado 9 de noviembre trabajamos sobre la importancia de volver hacia atrás, recapacitar y ver, las cosas y los acontecimientos, desde una cierta distancia. Volver hacia atrás permite recordar, interiorizar y actualizar lo vivido, y es un modo de tenerlo siempre presente.

Estos momentos son un estímulo para seguir avanzando y para seguir recordando que lo esencial es invisible a los ojos; que el servicio, la caridad y la sencillez hacen grande el corazón.

¡Chicas grandes de corazón! 

Dar un salto de gigante

Y hay momentos en los que tienes que dar el salto. ¿Te asusta? ¡Por supuesto! Existen dos clases de personas: las que saltan sin mirar y las que miran y miran… y nunca se lanzan. Entre el arrojo y el no atreverse siempre está la sana prudencia. El prudente siempre mide bien sus pasos.

En el CENÁCULO del pasado viernes 8 de noviembre, pudimos descubrir que seguir a Jesús es cuestión de “dar un salto” de gigante en la vida; es apostar por Alguien que nunca nos va a dejar solos, lanzarse ante quien merece la pena arriesgar lo todo.

Abraham tuvo que salir de su tierra sin saber adónde iba. Lo hizo por la fe, dio un salto hacia adelante y confió en quien le llamaba. La samaritana también tuvo que dar el salto, vencer las habladurías que decían que no podía hablar, por ser samaritana, con un extranjero, (Jesús) que cambiaría toda su vida.

Dar el salto por Jesús es de valientes, de enamorados, de quien quiere correr riesgos, de quien confía en Dios y en los demás, de quien se atreve a superar retos.

¡Geniales! ¡Dar un gran salto de altura hacia Dios! ¡Dar un gran salto se longitud para acercarnos a los demás! 

XII Encuentro Diocesano de Pastoral

El Salón de Cajacírculo de la calle Concepción acogió la mañana del pasado sábado 9 de noviembre, el XII Encuentro Diocesano de Pastoral, una reunión en la participaron cristianos llegados desde distintos puntos de la geografía burgalesa. La Asamblea Diocesana convocada el pasado mes de septiembre por el arzobispo, don Fidel Herráez Vegas, ha sido el eje vertebrador de un encuentro que también se enmarcó en el Día de la Iglesia Diocesana, que se celebra mañana con el lema «Sin ti no hay presente. Contigo hay futuro». En ese contexto, se presentaron distintas experiencias que llevan el sello diocesano y que engarzan el pasado, presente y futuro de la diócesis.

Volviendo la mirada al pasado, y concretamente al Sínodo Diocesano (1995-1998), se presentó el Departamento de Formación Sociopolítica, que fue uno de los frutos de aquel gran acontecimiento eclesial. Y con la mirada puesta en el presente inmediato y en el futuro, también se expusieron las líneas generales del Plan diocesano de Pastoral Juvenil para los próximos tres años, que ha sido recientemente aprobado y que se está poniendo en marcha este curso.

Una solemne eucaristía presidida por el arzobispo en la Catedral sirvió para dar inicio, de forma oficial y popular, a la Asamblea Diocesana, el acontecimiento con el que pretende hasta el primer semestre de 2021, lograr ser «más viva, más discípula de Jesucristo y más misionera». Portando globos de colores, al son de diversas canciones y con un tono marcadamente festivo, hasta el templo gótico se encaminaron «alegres con Jesús» numerosas personas que a lo largo de hoy han participado en el XII Encuentro de Pastoral. De nuestra parroquia de San Martín de Porres ha participado un grupo notable, haciendo un agradable ambiente incluso en la comida.

En su homilía, don Fidel Herráez reveló sentir «emoción y gran alegría» por «la acogida tan impresionante» que la Asamblea está teniendo en los distintos ámbitos de la pastoral diocesana, a la vez que ha señalado que la Iglesia tendría que ser el lugar «donde muchos puedan encontrar el amor purificador de Dios a través de nosotros». Por ello, señaló que la Asamblea debería servir para que «caminemos alegres con Jesús en esta vida con los demás hacia la vida transformada en plenitud».

Ya empezamos a caminar. ¡Unidos mejor!

La realidad vista con otros ojos

¿Por qué analizamos la realidad? Porque necesitamos conocer lo que sucede a nuestro alrededor; en qué mundo estamos viviendo, qué problemas preocupan, qué proyectos se hacen… Analizar la realidad es recoger información de algo que va cambiando. Para llevarlo a efecto, hay que tener una actitud abierta y crítica.

En nuestro Grupo de Vida del pasado lunes, 4 de noviembre, pudimos experimentar cómo el cristiano no puede vivir su fe al margen de la realidad que le rodea. Lo importante no es responder a todo sino suscitar siempre preguntas nuevas.

“Mirar como Dios mira” es hacer una lectura creyente de la realidad. Es mirar desde las opciones de Jesús y nos urge a transformarla. Las “gafas” expresan la nueva perspectiva que se adquiere con Jesús… Él es la respuesta a muchas preguntas sin respuesta.

¡Qué bien lo pasamos! ¡Sois geniales! 

Te queremos San Martín de Porres

Cada año cientos de personas se congregan en nuestro templo para celebrar la fiesta de San Martín de Porres. El 3 de noviembre ya tiene color rojo en nuestro calendario. Este año además coincidiendo con el domingo, en el puente de Todos los Santos. Todo estaba debidamente preparado para celebrar la fiesta de uno de los más grandes.

La celebración solemne de la Eucaristía fue presidido por Don Álvaro Tajadura quien, en su homilía, nos hizo reir: “¿sabéis por qué la escoba es el instrumento más feliz? Porque siempre ‘va riendo’ (barriendo)”. Así disertó sobre la importancia de limpiar y quitar lo que estorba para acoger al que llama a la puerta. San Martín de Porres se fió de Dios, como Zaqueo acogió la invitación de Jesús al entrar en su casa.

En la celebración contamos con la presencia de los directivos y empleados de la empresa de limpieza SEMAT, tan importante en el día a día de la ciudad. Fue, el Coro Parroquial, en que nos ayudó a meternos en la dinámica del misterio con sus canciones polifónicas. No quisieron faltar tampoco los catequistas, las familias, los jóvenes, los niños y un buen número de devotos de San Martín. Un aperitivo pondría el colofón a una mañana llena de vida.

Por la tarde, momento de oración ante el Santísimo, presentándole a San Martín las necesidades de toda la parroquia en sus 46 años de vida. Con las vísperas solemnes concluimos este día festivo.

¡El año que viene más y mejor! 

¡Feliz día de San Martín de Porres!

“Felicidades, San Martín” es el grito y el deseo que nace del corazón este día, y cada tres de noviembre. Celebramos hoy la fiesta de este santo humilde, sencillo y lleno de amor a todos: Fray Martín de Porres. Y además de felicitarle a él, en este día nos felicitarnos todos, porque él intercede para que nuestra vida, nuestra parroquia y nuestra Iglesia ilumine a este mundo, y cada uno pueda atreverse a tocar el Cielo con sus propias manos.

Nuestros niños lo han entendido a la perfección; no perdieron detalle de lo que celebramos este día y de la importancia que tiene para nosotros. San Martín de Porres es uno de los mejores amigos de Jesús y por eso, desde el cielo, nos puede ayudar a serlo también nosotros. Todos querían tocar a “este gracioso muñeco” que lo representa cuando nos hicimos la foto, porque aunque lleve escoba no es una bruja, sino un santo que desde lo cotidiano, en la limpieza del convento, se ganó un puesto privilegiado junto a Dios. También tiene una cruz, la cruz del Crucificado, al que miraba y quería que fuese el centro de su vida.

Hoy le pedimos a San Martín de Porres por nosotros y por nuestra parroquia, que en estos cuarenta y seis años de andadura, sigue siendo referencia para tantos que llaman a su puerta. Rezad con nosotros esta oración:

Jesús, ésta es hoy mi oración: Gracias por mi parroquia. En ella te estoy descubriendo, en ella estoy aprendiendo a amarte y a seguirte. Desde ella escucho tu Buena Noticia, desde ella recibo el pan necesario para el camino. Gracias, Jesús, por mi parroquia; gracias por los niños y los jóvenes, por los mayores y los ancianos. Todos, formamos tu Comunidad, tu Iglesia.También hoy quiero pedirte por ella, Señor, que seamos un rincón cálido, un lugar donde nos queramos y respetemos, un espacio donde vivamos como hermanos, donde, unidos, nos esforcemos por tu Reino. Y te ruego algo más, que nos conozcan, Señor, por vibrar y soñar
con lo que tú vibraste y soñaste. Jesús, te doy gracias por mi Parroquia. Jesús, te pido por mi Comunidad. Ella es el camino, Tú, la meta y el horizonte. Amén.

 

Del “yoyó” al “tutú”. Un cambio de vida.

Como cada domingo, la celebración de la Eucaristía tiene un carácter muy especial. Es el momento de unirnos con Dios y con los demás a través de Jesús que se nos da en comida. Este domingo pasado fueron los niños y niñas de primero de confirmación los que nos ayudaron a vivirla mejor.

Don Diego, en la homilía, nos explicó un juego nuevo. Es el “tutú”, y consiste en destacar siempre lo que Dios hace en nuestra vida. Sabemos jugar al “yoyó”, a ese juego que consiste en una pieza de madera con una ranura y una cuerda, que puede hacerle rodar y bailar. El fariseo de la parábola jugaba al “yoyó”: ‘yo’ soy mejor que ese, ‘yo’ ayuno dos veces por semana, ‘yo’ no soy como los demás, ‘yo’ doy el diezmo de todo lo que tengo… El publicano, sin embargo, al “tutú”: ‘tú’, Señor, sabes que soy pecador, ‘tú’ eres más grande que yo…

¡Cuánto disfrutamos de la Eucaristía! Gracias, Señor, porque poquito a poquito nos acercamos al Cielo. El Cielo está muy cerca…