Nueva indumentaria litúrgica

Algo ha cambiado en nuestra Parroquia últimamente. No os preocupéis… ¡Seguimos siendo igual de majos y acogedores! Los monaguillos ahora han cambiado de indumentaria.
Conservamos el hábito de San Martín de Porres que tanto nos caracteriza, pero a los que van siendo más mayores les hemos vestido con sotana y roquete… Estos serán los encargados del incensario, de portar la cruz en las procesiones, de acoger en el templo, de ayudar al sacerdote a preparar la celebración de la Eucaristía.
Poquito a poco iremos incorporando a las nuevas generaciones de monaguillos, más pequeños, pero con la misma ilusión que siempre. Acólitos y monaguillos: un buen tándem.

Subir a la montaña, ¡a lo más alto!

Cada domingo sigue siendo una oportunidad para encontrarse con Jesús, para encontrarse con el misterio de Dios en lo más alto de la montaña. Este domingo contemplando el misterio de su Transfiguración.
Las nubes son un lugar muy frecuentado. Se dice que es “en la nube” donde subimos y bajamos archivos en la jerga de la informática. Cuando nos despistamos decimos que estamos “en las nubes”… Jesús les invita a subir, a ascender, a otear la vida desde otra perspectiva. Por eso sube y, desde arriba y con Él, todo es diferente. Escalando las nubes, con claridad y nitidez es fácil llegar a la cumbre.
Don Diego nos comentó la dinámica de bajada que Dios ya había hecho enviando a su Hijo, siendo Dios se hizo hombre; nosotros, contemplando su rostro, llegaremos a ser como Dios es.
Cuaresma: camino de la Pascua. ¡Con Dios todo y sin Él nada! 

Jugando también se aprende

¿Quién dijo que ir a catequesis no estaba guay? En nuestra parroquia esto no se pregunta, se intuye. Cada día es una sorpresa. La cuerda nos demostraba la habilidad para que no nos pille, para no tocarla, para saltarla o esquivarla…
Esa cuerda (pecado) que hemos de evitar en nuestra vida. ¡Mola nuestra parroquia!

Una alianza definitiva

Un domingo más la Eucaristía fue el momento que nos unió a toda la comunidad. Ya con una presencia mayor en el templo, pudimos recordar que Dios hace una alianza de fidelidad y amor con su pueblo, como en el caso de Noé. El arco en el cielo era la señal de que ya no enviaría el diluvio sobre la tierra.
En el primer Domingo de Cuaresma, cada año la liturgia nos pone como evangelio el relato de las tentaciones: Jesús siendo tentado en el desierto por el diablo. Una cuerda nos ayudó a descubrir lo que hace el pecado: nos ata, nos anuda, nos va empequeñeciendo… pero la gracia de Dios nos deja sueltos, sin nudos.
Cuaresma es el tiempo para que Dios lo sea todo en nuestra vida. ¡Dejemos todo en sus manos!

Catequesis para acompañar al Sacramento de la Confirmación

La diócesis convocaba hace unos meses sus catequesis para todas aquellas personas que, por distintos motivos, no completaron en su infancia y adolescencia la iniciación cristiana y ahora desean acceder al sacramento de la confirmación.

El pasado fin de semana, ocho personas participaron en la modalidad que se lleva a cabo en nuestra Parroquia, con la mirada puesta en recibir la confirmación en la próxima Pascua. ¡Buen camino!

Un Miércoles de Ceniza atípico con mascarillas y distancias

Ayer fue Miércoles de Ceniza, una fecha que abre para los católicos el tiempo cuaresmal. Esta es la segunda Cuaresma afectada por la pandemia, circunstancia que influyó en las celebraciones específicas, como viene ocurriendo durante este ya largo periodo de limitaciones para la vida cotidiana.
Distancias, el uso de la mascarilla y la recomendación de hidrogel, amén de otros detalles referidos al cantar, leer y distribuir la comunión… ¡Ya estamos acostumbrados! Sin embargo, en el rito de la imposición de la ceniza sí hubo novedad; la Santa Sede fijo una serie de cambios. Así, la primera parte de la ceremonia, que es la bendición de la ceniza, la hizo el sacerdote desde el altar, desde donde también la ofreció a los fieles una sola vez con una de las dos fórmulas del Misal Romano: «Convertíos y creed en el Evangelio», o bien: «Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás»”.
Y para la segunda parte, o imposición física de la ceniza en la cabeza: “impondrá la ceniza a cuantos se acercan a él o, si es oportuno, se acercará a los fieles que estén de pie, permaneciendo en su lugar. Y el sacerdote tomará la ceniza y la dejará caer sobre la cabeza de cada uno, sin decir nada”.
Un miércoles de ceniza raro y atípico, donde muchos pudieron participar en nuestra parroquia de este rito que inaugura la Cuaresma.

¡Nuestros catequistas nos lo explican! (7)

Con esta publicación, finalizamos esta sección en la que hemos ido conociendo a personas excepcionales, comprometidos con la misión de la Iglesia: nuestros catequistas. Una sección que ha llevado por título “Nuestros catequistas nos lo explican”.
Lorenzo, catequista de Confirmación, nos habla de la “Iglesia”. Un teólogo francés hablaba de la Iglesia como madre: “La Iglesia es mi madre porque me ha dado la vida, me lo ha dado todo”. En la Iglesia yo siempre me he sentido querido, cuidado y valorado. Como parte activa colaboro en la parroquia, haciendo que otros sienta la Iglesia lo mismo que yo. Como catequista, me veo como llamado por ella a ser sal y luz.
Gustavo, catequista de Despertar Religioso, nos muestra la palabra “Sacramentos”. Como profesor de Religión y padre de familia nos revela que los sacramentos son medios para unirnos a Jesús, donde recibimos su vida y los que nos ayudan a vivir. Jesús nos los regló para vivir en verdad, alimentarnos de verdad y ser felices de verdad. No podemos vivir sin ellos. Preparar los niños para que los reciban es un reto, porque en ellos van a encontrarse con el Señor de sus vidas.
Finalmente, Pilar, catequista de Comunión, sostiene en sus manos una sugestiva expresión, “Palabra de Dios”. Es presencia y paz. Presencia porque es una palabra viva, que me invita al diálogo interno: Jesús me habla, le escucho y reflexiono. Paz porque nos la ha dejado para conocerle más y amarle mejor. Hay palabras que llegan al corazón: “¡No tengáis miedo!”… Aunque escritas en otra época, hoy resuenan con la misma fuerza y vigor.

Gestos que transforman la vida

La alegría de Cristo llena toda la casa. Eso es lo que nos pasó el domingo. Sin tener catequesis por el Carnaval, no quisimos perder la cita dominical con Jesús. Un grupo de niños de Despertar Religioso, con sus familias y catequistas, nos ayudaron a vivir mejor la Eucaristía.
Jesús, ante el leproso que se acerca a Él, ¿cómo actúa? La respuesta es simple: lo acoge, le mira, se compadece y le toca. Ahora, con la pandemia, sentimos el aislamiento del leproso, sobre todo si estamos confinados en casa, pero el leproso encontró a alguien diferente.
Jesús utiliza sus manos para dar la salud. Jesús utiliza gestos para poder comunicarse. Gestos que dan vida. Los niños lo entendieron fenomenalmente. ¡Qué bien lo pasaron! De ellos es el Reino…
Gracias a todos por hacer de esta parroquia, ¡una gran comunidad! Donde se vive y se respira el “buen olor de Cristo”. 

¡Nuestros catequistas nos lo explican! (6)

Continuamos conociendo a los catequistas de nuestra parroquia, en la sección “Nuestros catequistas nos lo explican”.
Javier, catequista de Despertar Religioso, nos habla de la “Fe”, como virtud que intentamos suscitar en el corazón de los niños y niñas. La fe es un don de Dios pero es también una tarea nuestra. La fe nos reúne y congrega en torno a Jesús. Sin la fe no podemos hacer muchas cosas, ni responder a ciertas preguntas… La fe nos ha de llegar para dar a otros motivos de esperanza.
Carlos, catequista de Confirmación, nos muestra la palabra “Oración”. Desde su espíritu salesiano, Carlos nos muestra esta palabra clave para la vida cristiana. La oración es el diálogo con Dios. Siento que Él me escucha y yo puedo intuir qué es lo que quiere de mí. Lo considero fundamental. Suelo llevar a los chicos al oratorio en la Iglesia para que aprendan que Dios sigue estando disponible para ellos siempre. Orar es más que un deber una necesidad.
Finalmente, María Jesús, catequista de Confirmación, sostiene en sus manos una sugestiva palabra, “Iniciación”. La iniciación es el comienzo, el empiece, los prolegómenos… La aventura de conocer a Jesús no acaba nunca, pero son fundamentales los inicios. Si el árbol está bien plantado, dará frutos siempre. Para los chicos que vienen a la catequesis, el que tengan una buena base religiosa y catequética, es básico. A lo largo de su vida recordarán “los momentos primeros”, allí donde todo comenzó. ¡Me lo paso muy bien con los niños! ¡Estoy encantada!