En camino hacia el 50 aniversario de nuestra Parroquia

Y poco a poco el tiempo avanza entre incertidumbres y esperanzas; pero avanza y con él pensar en el futuro. En nuestro caso, CELEBRAR EL 50 ANIVERSARIO DE NUESTRA PARROQUIA DE SAN MARTÍN DE BURGOS en el curso 2022-2023.
Tras el desarrollo del segundo ensanche de la ciudad, en torno a los Vadillos, en los años 60 y 70, tuvo lugar una nueva ampliación urbanística con el desarrollo de dos avenidas que radialmente partían de un centro, la Plaza de España. En ellas se levantaron más de seis mil nuevas viviendas. Para la atención religiosa de las establecidas en la Avenida de los Reyes Católicos y en un solar de forma cuadrada, el Arzobispado programó la construcción de una nueva parroquia.
El 12 de agosto de 1972, el Sr. Arzobispo D. Segundo García de Sierra y Méndez firmaba el Decreto con el que se mandaba erigir una nueva parroquia. El 1 de noviembre de ese año ya se celebró el primer bautismo. Y el 25 de febrero de 1973 se celebraba solemnemente la primer Eucaristía, siendo su párroco D. Fermín José Sáinz Blanco. Ya ese año existía la comunidad cristiana que fue creciendo y que se trasladó finalmente al templo actual el 14 de junio de 1975.
Queremos celebrar los 50 años de una comunidad que dio, da y seguirá dando los frutos del Evangelio en medio de la ciudad.
En el próximo Consejo Pastoral trataremos este asunto, con el fin de organizar una Comisión que elabore todo un programa de actos, celebraciones y encuentros para conmemorar esta efemérides. El fin es vincular a todo el barrio y que sirva de medio de evangelización en esta época.
Somos parroquia. Somos comunidad. En dos años celebraremos el amor de Dios con este pueblo.

Reuniones online para animarnos a seguir caminando

Durante todos estos días seguimos trabajando sin pausa. Toca el turno de reunirse con las familias de los chicos y chicas de la catequesis. Damos el salto a las nuevas tecnologías que nos permiten estar conectados y muy cercanos a pesar de la distancia.
Un modo nuevo de hacer las cosas, de programar y establecer objetivos a corto y largo alcance.
¡Gracias por seguir siendo comunidad!

¡Tu Palabra me da vida!

Un lunes más nos volvimos a juntar en la catequesis familiar para hablar de la importancia que tiene “la Palabra de Dios”. A Dios le encontramos en esa palabra que resuena hoy en cada uno de nuestros corazones.
Junto con la comedia de los payasos “Pin y Pon”, y el concurso de adivinar cuántos son los libros del Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento, entramos en ese espíritu que hace que la Palabra sea reveladora de un plan de Dios. Personajes que escucharon esa Palabra divina nos iban dando las pautas: Abraham como padre en la fe, Moisés como guía del pueblo, María dispuesta a decir sí a los planes de Dios, y Jesús, el Hijo de Dios, que habla y escucha las palabras del Padre.
¡Qué bonito fue cuando Minguito, Iván y don Diego recibieron una carta de parte de Dios! Y todos los demás niños y niñas… Un mismo mensaje pero donde cada uno pudimos sacar una enseñanza diferente. Porque lo importante es no solo qué dice esta Palabra sino también qué me dice a mí ahora.
Palabra de Dios que da vida, engendra vida y llama a la vida. ¡Gracias chicos!

¡Que Cristo reine en tu corazón!

Con la solemnidad de Cristo Rey del universo concluimos un ciclo litúrgico en el que hemos recorrido los misterios centrales de la fe. Pero, ¿cómo es este Rey? ¿Cómo es su Reino?
El evangelio de las obras de misericordia nos ofrecía las claves para acercarnos hasta el Reino. Como huellas, cada obra de misericordia nos orienta hasta conseguir “el gran tesoro”. Como si se tratase de algo valioso colocamos un cofre cerrado con un candado. ¡Imposible abrirlo si no damos con la llave! La Iglesia nos ofrece esas claves que van abriendo y desvelando ese tesoro. Son la fe, la esperanza y la caridad, virtudes que nos acercan a la vida de Dios.
Y si está el camino y no perdemos las llaves podemos dar con el tesoro y abrirlo. ¿Qué hay dentro? ¡Nuestro corazón! El Reino de Dios se ha de hacer realidad primero dentro de nosotros para después comunicarlo.
¡Una gran lección y una gran tarea!

Catequesis familiar: “El Pecado”

Esta semana hemos vivido una catequesis familiar muy especial profundizando en la realidad del pecado. Nuestros catequistas, a lo largo de la semana, han contactado a través de diversos medios con sus grupos. Pero hemos querido juntarnos para hacer una catequesis trasversal, ¡todos juntos! Hemos contado con la presencia de nuestro monito “Minguito” y de nuestro catequista, Nuño.
El pecado rompe la armonía querida por Dios con la creación, nos deja tristes, abrumados y confundidos. Pero la vida de la gracia viene a sanar la herida interior que deja. De hecho, el amor de Dios es más fuerte que el pecado. De ello hemos tratado este día. Dios perdona y da oportunidades siempre.
A través de un pequeño experimento vimos cómo la suciedad queda limpia con la blancura de Dios. ¡Qué caras más sucias! Y ¡qué corazón más limpio cuando nos abrimos a Él! Tras la catequesis rezamos ante el Señor y le pedimos que siga acompañándonos mientras vivimos. ¡Gracias a todos!

Pon tus talentos a disposición de los demás… ¡para que se multipliquen!

Con las medidas tan restrictivas que afectan al culto en nuestra ciudad (solo 15 personas), pudimos celebrar el “día del Señor” en unas circunstancias muy especiales. Nosotros en el templo y ellos en sus casas. ¡Esperemos que poco a poco la normalidad se vaya imponiendo! Como siempre, nosotros hemos estado a la altura de las circunstancias transmitiendo las misas de 11:30, 12:30 y 20:30 a través de nuestro canal de YouTube, que ya cuenta con un gran número de seguidores. Gracias.
El Señor nos hablaba, en su evangelio, de la parábola de los talentos… esas cualidades, dones que Dios generosamente entrega a sus hijos. Los primeros administradores se arriesgan y multiplican lo recibido; el otro, en cambio, se conforma con no perder lo recibido de su Señor.
Cada uno tenemos un número favorito. Ese número puede sumarse, prestarse, multiplicarse y dividirse. Los números son signos de realidades más amplias y profundas. Dios goza cuando nosotros somos capaces de ofrecernos… Y es que también, en la comunidad cristiana, podemos ofrecernos. No es que otros tengan que pedirnos algo. Somos nosotros quienes, al vernos con tales talentos, nos ofrecemos.
Ahí está la sencillez de los que podemos ofrecer. Nosotros, mientras tanto, seguimos compartiendo la alegría de vivir en familia.

Minguito une a los amigos de Jesús

Minguito vuelve a hacer de las suyas. Como dijimos durante la época del confinamiento, Minguito vuelve a congregarnos en torno a Jesús cada semana.
En esta ocasión, los que ya le conocían querían saludarle y hablar un ratito con él. Los nuevos no encontraban palabras… todo era espectacular. ¿Quién es él? ¿Por qué es tan famoso? La respuesta de los niños era muy concreta: “porque salía en la televisión y por qué nos hablaba de Jesús.” Se puede ser más largo, pero no más claro.
Gracias, Minguito, por seguir reuniendo a los que queremos ser amigos de Jesús.

¡Todos a por Minguito!

¡Él es el Rey de la gloria!

¡Qué alegría supone que el Hijo de Dios venga a visitarnos! Jesús se ha hecho presente en cada una de las catequesis para bendecir a los catequistas y a los niños. Ha sido un momento muy especial. Él es el Rey de la gloria. Él es la puerta para que podamos entrar al Padre.
Para todos fue una gran alegría. El olor a incienso en toda la casa, las luces de colores, los aplausos de los niños, las oraciones… Un canto de alabanza a Dios.
¡De los que son como ellos es el reino de los cielos!

Jesús viene a visitarnos. ¡Nos llena de alegría!

Año Jubilar con motivo del VIII Centenario de la Catedral en nuestra parroquia

El pasado sábado inauguramos, en nuestra Diócesis, el Año Jubilar con motivo del VIII Centenario de la Catedral de Burgos. En nuestra parroquia no quisimos ser indiferentes de este gran evento diocesano y por eso, en la misa de las familias, recibimos la visita del obispo don Mauricio y del rey San Fernando promotores de nuestra Catedral de Burgos en el año 1221.
Celebrar el Año Jubilar, no es solamente recordar una fecha histórica, sino que es celebrar el amor de Dios a una porción de su pueblo, concretada en una iglesia particular.
A los pies del altar que hicimos simbolizar en forma de luz estos ocho siglos de historia de salvación de Dios en medio de este pueblo, a través de unos cirios encendidos.
Sin duda, una celebración simbólica, muy representativa, de la Iglesia Diocesana de la que formamos parte. Una Iglesia de puertas abiertas, que vive la fe en medio de una sociedad que sufre a la que hay que cuidar y sanar.
Así es la Iglesia de Jesús: hace lo que tiene que hacer y está donde tiene que estar. Esa es su misión y su tarea más sublime.

Momentos que marcan la vida de una comunidad. Misa de Familias.