El monaguillo es un buen amigo de Jesús

La Eucaristía dominical no sería la misma sin contar con la valiosa ayuda de nuestros Monaguillos. Los momentos en la sacristía antes y después de la celebración son auténticos ratos agradables de encuentro, amistad e ilusión… ahí traemos la vida de cada semana y nos preparamos para ser testigos de lo que vamos a vivir.

Los monaguillos deben sacar su ejemplo de Jesús, que no dudó en ponerse al servicio de toda la humanidad, llegando a sacrificarse a sí mismo. No solo durante las ceremonias sino en la vida cotidiana, los monaguillos deben seguir viviendo su ejemplo de amor, llevando una vida de generosidad, compromiso y precisión. Los monaguillos son los mejores amigos de Jesús.

Desde aquí les agradecemos su sonrisa y su alegría; que poquito a poco vayamos creciendo en número y en amistad.

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Un nuevo Grupo de Vida para serviros

Nos hemos vuelto a juntar y a compartir lo bonito de ser creyentes. Hace unos días comenzamos un Grupo de Vida con estos jóvenes que colaboran en la parroquia como catequistas, monitores, animadores… un espacio para seguir creciendo y alimentando la llama de la fe.

El pasado lunes participaron en la Eucaristía de las 20:30h.; a continuación trabajamos durante un rato sobre el tema del conocimiento de cada uno de los participantes, recordando el propio itinerario de fe (según consta en el itinerario de los materiales de Acción Católica) y compartimos una cena pausada, dialogada y distendida.
También nos llevamos tarea para seguir trabajando durante la semana. Tenemos grandes proyectos para este curso, que os contaremos más adelante.

En resumen: recibir para poder dar. ¡Sois geniales!

Poner luz donde hay oscuridad

“Enciende una luz y déjala brillar, la luz de Jesús alumbre en todo lugar. No la puedes esconder, no la puedes callar, ante tal necesidad, alumbre una luz en la oscuridad”. Esta letra de la canción reflejan a las mil maravillas lo que representa el VOLUNTARIADO: poner luz en la oscuridad.

Ciertamente hay en la vida zonas de sombra y oscuridad. Nuestras chicas ponen luz, encienden la llama de la esperanza, y se enciende el corazón dando luz a otros. Las religiosas y las personas mayores ya nos quieren como de la familia… el sábado pasado hasta pudimos entonar el Himno a Burgos.

En nuestra oración hicimos una procesión de las antorchas como se hace en algunos santuarios. Desde el corazón le pedimos fervientemente a Dios continuar creciendo como grupo, como voluntarias, como cristianas.

“Yo también quiero imitarle”

El pasado sábado 10 de noviembre, comenzábamos un año más nuestra andadura en el Grupo Parroquial de Infancia: JUNIOR. En una tarde desapacible pudimos ver rostros resplandecientes y entusiasmados ante lo que juntos vamos a construir.
Este año tenemos el reto de imitar a los niños santos, conocerles mejor y saber por qué decidieron ser amigos de Jesús.
Veíamos, este primer día a San Tarsicio, el patrono de los monaguillos, que en el siglo III d.C. no tuvo miedo de llevar a Jesús Sacramentado a aquellos que estaban encarcelados; era muy difícil hacerlo y él se mostró valeroso para está sublime misión. En el trayecto hasta las catacumbas, cayó en manos de unos jóvenes paganos que le molieron a palos y él supo custodiar la Eucaristía como el mayor regalo, como el mejor tesoro: “no quiero que a Jesús le pase nada”, decía con fe. Una hermosa manera de entregar la vida.
¡Qué bien lo pasamos y qué ganas de repetir! El próximo, ¿cuál sera?

Señales para dejarse guiar

“Y les mandó de dos en dos a todas las ciudades y aldeas adonde pensaba ir Él”. El envío de los setenta y dos nos habla de un camino por delante que hay que seguir. Jesús les dice qué cosas no deben llevar y qué sí han de portar. En el Cenáculo de este viernes día 9 de noviembre, hemos querido profundizar precisamente en ello: en qué camino es ese, y cómo tenemos que recorrerlo.

Cuando uno conduce un vehiculo quiere llegar a los sitios el primero. Puede haber atascos, pueden surgir averías, incluso nos podemos marear… La vida de cada día no es fácil. Conducirse y seguir a Jesús es complicado, porque aunque no haya multas, a veces nos perdemos. Jesús es el horizonte de nuestra vida.

Queremos seguir sus SEÑALES, sus pautas, su ritmo. Señor, enséñanos tu camino y guíanos por la senda verdadera.

¡Felicidades, San Martín de Porres!

“Felicidades, San Martín” es el grito y el deseo que nace del corazón este día, y cada 3 de noviembre. Celebramos hoy la fiesta de este santo humilde, sencillo y lleno de amor a todos: Fray Martín de Porres. Y además de felicitarle a él, en este día nos felicitarnos todos, porque él intercede para que nuestra vida, nuestra parroquia y nuestra Iglesia ilumine al mundo a este mundo, y cada uno pueda descubrir el gran regalo de Dios.

Nuestros niños lo han entendido a la perfección; no perdieron detalle de lo que celebramos este día y de la importancia que tiene para nosotros. San Martín de Porres es uno de los mejores amigos de Jesús y por eso, desde el cielo, nos puede ayudarnos a serlo también nosotros. Todos querían tocar a “este gracioso muñeco” que lo representa cuando nos hicimos la foto, porque aunque lleve escoba no es una bruja, sino un santo que desde lo cotidiano, en la limpieza del convento, se ganó un puesto privilegiado junto a Dios. También tiene una cruz, y la cruz al Crucificado, al que miraba y quería fuese el centro de su vida.

Hoy le pedimos a San Martín de Porres por vosotros y por nuestra parroquia, que en estos cuarenta y cinco años de andadura, sigue siendo guía para tantos que llaman a su puerta. Rezad con nosotros esta oración:

Jesús, ésta es hoy mi oración: Gracias por mi parroquia. En ella te estoy descubriendo, en ella estoy aprendiendo a amarte y a seguirte. Desde ella escucho tu Buena Noticia, desde ella recibo el pan necesario para el camino.

Gracias, Jesús, por mi parroquia; gracias por los niños y los jóvenes, por los mayores y los ancianos. Todos, formamos tu Comunidad, tu Iglesia.

También hoy quiero pedirte por ella, Señor, que seamos un rincón cálido, un lugar donde nos queramos y respetemos, un espacio donde vivamos como hermanos, donde, unidos, nos esforcemos por tu Reino. Y te ruego algo más, que nos conozcan, Señor, por vibrar y soñar
con lo que tú vibraste y soñaste.

Jesús, te doy gracias por mi Parroquia. Jesús, te pido por mi Comunidad. Ella es el camino, Tú, la meta y el horizonte. Amén.

El Domingo no es “un día cualquiera”

Los domingos en nuestra parroquia no son días cualquiera. Celebramos una fiesta con Jesucristo en “el Día del Señor”, junto a los otros cristianos de nuestra comunidad.

El domingo pasado nos pudimos ver reflejados en el ciego Bartimeo: un hombre sentado al borde del camino que, al escuchar a Jesús que pasaba por allí, suelta el manto y le pide que tenga compasión de él. Jesús le pregunta qué quería que Él hiciera… “que vea”, respondió el ciego.

En la Eucaristía, don Diego nos mostró, a través de una dinámica, que para encontrarse con Jesús hay que estar cerca de él y es necesario atinar con las gafas precisas para verle. No todo vale para encontrarse con Jesús; hay acercamientos que no son tales y otros que sí llevan al encuentro. Nuestros compañeros de Primero de Confirmación nos ayudaron a vivir mejor la Eucaristía con su catequista Rosa.

Al terminar la celebración pudimos, como cada domingo, compartir un tiempo juntos en el ágape parroquial. Así, la mañana del domingo, es una mañana especial para todos los cristianos que nos reunimos a celebrar la fe.

Gracias a todos por hacer del domingo el día más importante. Sois un REGALO para toda la comunidad.

Unas flautas para el Coro de Familias

Ángela y Sergio son dos enamorados de la flauta dulce; lo tenían callado, pero en el campamento del pasado verano nos enteramos de sus dotes musicales. Ya han empezado a ensayar juntos y dentro de muy poquito les veremos ayudando, en el Coro de las Familias de los domingos a las 11:30h.

No es fácil sincronizar las voces, ni rellenar los espacios de silencio entre estrofa y estrofas… seguro que ellos lo harán fenomenal. Poquito a poco vamos creciendo y vamos construyendo “algo valioso” juntos. Ahora solo queda ensayar, juntar, y sacar a la palestra vuestro talento. ¡Sois unos artistas!

Un nuevo grupo de vida para “dar vida”

Ayer lunes, 22 de octubre, memoria litúrgica de San Juan Pablo II, comenzábamos en la Parroquia un pequeño grupo de vida con los jóvenes que participan en los diversos ministerios eclesiales. Son ellos los protagonistas de este grupo de reflexión, trabajo, compromiso y oración. Ellos son catequistas, monitores de tiempo libre, cofrades, animadores de grupos… pero quieren beneficiarse de lo que la Iglesia les da, porque “hay que recibir para poder dar”. 

Acompañados por Don Diego irán profundizando en su vida cristiana como jóvenes cristianos, acompasando su andadura con el método de trabajo que ofrece la Acción Católica General, y que insistentemente se repite en el Plan Diocesano de Pastoral: “crear procesos de formación cristiana que impliquen toda la vida”. Rezamos por ellos. Son sal y luz para este mundo, para este tiempo, para esta hora.

¡Gracias por vuestro arrojo!

 

Heridas “que matan” y heridas “que sanan”

El pasado viernes, día 19 de octubre, por la noche celebrábamos un nuevo CENÁCULO. Como siempre en nuestros encuentros el factor sorpresa es súper importante y no defrauda.

Nuestros chicos durante todo el encuentro tuvieron en su piel unas marcas, unas heridas, unas cicatrices; evidentemente nadie se pegó con nadie, ni hubo altercados… eran tatuajes.

Todo ello tenía un sentido: los tatuajes representaban las heridas exteriores -las verdaderas- y visibilizaban nuestras fragilidades, debilidades, porque las heridas nos hacen sentir cómo la vida se nos escapa poco a poco. Estas heridas exteriores nos llevan a ver otras heridas más internas, que hacen sufrir y duelen, incluso el mismo pecado es una profunda herida. Pero no todas las heridas son iguales… Hay heridas y heridas.

Las heridas de Cristo en la cruz son salvadoras, vivificadoras, redentoras y sus heridas nos curan siempre. Eso lo experimentaron mejor en el ratito de oración que tuvimos ante él.

Todo esto con un profundo diálogo y un rico intercambio de experiencias.
Solo el dolor con amor tiene sentido. “Tus heridas, Señor, nos han curado”. 
Gracias por regalarte por nosotros.