Rey de reyes y Señor de señores

Jesús es «el Hombre nuevo», «el Testigo fiel» y «el Rey del universo». ¡Se lo aprendieron de memoria! ¡Lo.entendieron a la perfección! Pocos signos: las nubes, el caso de un robo y una corona.

Las nubes anuncian lluvia, huracanes; en el caso de este hombre nuevo (del libro de Daniel) trae poder y gloria. Jesús es ese «hombre nuevo».

Si ves a alguien que roba, no eres tú el ladrón. Eres testigo de lo que ha pasado y si lo cuentas tal y como sucedió todo eres fiel. Jesús es el «testigo fiel» porque nos cuenta quién es Dios y cómo es.

La corona nos habla de un rey. En el evangelio del pasado domingo, Pilato se queda perplejo ante Jesús «a quien atribuyen el título de rey». Está solo delante de él, sin ejército, sin defensa, sin corona, sin ropajes… Solo está ahí anunciando un reino nuevo.

Quizás a nosotros se nos cuestione también no si somos reyes, pero quizás sí si somos cristianos. La entrega de la vida anuncia el Reino, ese reino que Jesús enseña con su vida, predica con sus palabras y testimonia con su entrega en la cruz.

¡Rey de reyes y Señor de señores!

En la Parroquia no solo doy; también recibo

Siempre hay momentos para compartir la fe, desde la escucha de la Palabra de Dios y el compartir la vida. Espacios de intimidad, de buen ambiente y de FAMILIA.

Jesús, como buen anfitrión, nos ofrece la mesa, la comida, la presencia y la paz. ¿Qué puedes aportar tú? Delante de Dios aportamos lo poco que somos y tenemos, y eso redunda siempre en dones y gracias. Son momentos para seguir construyendo, para seguir creciendo como familia en la Parroquia.

Nuestra misión no es hacer cosas por la Parroquia; nuestra misión es recibir de ella. ¡Gracias por contar con nosotros!

¿Quieres formar parte? «Nunca es tarde».

Siempre es posible la esperanza

Al ir terminando este ciclo litúrgico que hemos recorrido con la pluma de San Marcos (dentro de dos domingos comenzaremos el Adviento), la Iglesia ha querido que reflexionemos sobre la caducidad de todo, sobre el final del tiempo, de la historia, de la vida personal.

Nada (salvo Dios, claro) es «para siempre»: cielo y tierra pasarán. Y nosotros también pasaremos. Vivimos como si la muerte sólo les pasara a otros. Pero es importante ser conscientes de nuestra caducidad… porque eso supone una responsabilidad y cambia nuestra forma de valorar la vida.

Para los hombres y mujeres sin fe esto supone un tormento, una desolación, una angustia. Pero si ponemos por bandera la esperanza todo cambia. Jesús quiere que no despertemos. Nos ofrece siempre un horizonte de esperanza para no desfallecer. Es cierto que el (negro) mal llega, pero también brota la (verde) esperanza del Reino.

Jubileo de los Catequistas

El del catequista es uno de los ministerios eclesiales más antiguos, venerables y apreciables. Decenas de ellos se dieron cita en la Catedral el sábado pasado, para celebrar su Jubileo, atravesar la Puerta Santa del Perdón y participar en una eucaristía presidida por el arzobispo. Don Mario Iceta agradeció su trabajo y disponibilidad, muchas veces realizado «con fatiga y dificultades», pero «esencial» en la vida de la Iglesia.

De nuestra parroquia participó un número abundante de ellos, manifestando el compromiso con la transmisión de la fe a las nuevas generaciones.

Para el pastor de la archidiócesis, los catequistas han sido llamados por el Señor a ser testigos y ser enviados a la misión.

Además de la eucaristía jubilar, la jornada ha contado también con una sesión de formación sobre nuevas metodologías de la catequesis a cargo de José Aurelio Jiménez, uno de los promotores nacionales del proyecto «Ven, sígueme», nacido en Francia. Este estilo catequético pretende poner a los niños en comunión con Jesucristo. A través de unas siluetas de cartón que representan las escenas bíblicas, esta metodología favorece la actitud interior orante de los niños y adapta las sesiones de formación en siete momentos sucesivos, según los periodos de desarrollo de los catequizandos.

Una jornada intensa para poder compartir con otros catequistas de la Archidiócesis de Burgos.

Fuente: archiburgos.es

Ser Iglesia desde lo pequeño

El domingo pasado celebramos el día de la Iglesia Diocesana, un día donde recordamos cada pequeño gesto que la Iglesia hace hoy en favor de todos; este año con el lema «Somos una gran familia contigo».

Seguramente, la pobre viuda del evangelio fue la más admirada este día. ¡Y no es para menos! Queriendo pasar desapercibida fue la verdadera protagonista. Aquellas dos monedillas (esa poca cantidad) representaba su entrega generosa, su darse y su donarse, como en el caso de Jesús.

En nuestra celebración, con todas las familias, pusimos tasa a un montón de productos, por sus características, por su composición y utilidad… ¡Todo lo tasamos! Sin embargo, está la belleza de los pequeños gestos que no tienen precio, la grandeza de las personas que sin decir nada se dan del todo.

¡Ser Iglesia es seguir interrogando a los que nos vean con los pequeños gestos!

¿Y si te hablo de mi Amigo?

Quien tiene un amigo tiene un tesoro. No digamos nada si ese AMIGO es Jesús. Queremos ser FAMILIA. Familia que se une, que comparte, que celebra, que reza, que adora, que se divierte, que se compromete, en torno a Jesús. ¡Aquí está la clave! Todo con Él; nada sin Él.

Cada vez son más los chicos y chicas, valientes y convencidos que descubren en nuestra Parroquia el calor del hogar. ¡Hemos trabajado sobre la identidad de Jesús Pastor! El pastor es consciente de los peligros, de las dificultades que existen, pero conoce y sabe esperar, sabe que cada oveja tiene un ritmo y un tiempo determinado.

Así es la vida cristiana: un proceso, donde me encuentro a mí mismo, descubro a los demás y me encomiendo al Buen Pastor. ¡Dios nos ha bendecido una vez más!

Hoy es tu día, San Martín de Porres. ¡Hoy es nuestro día!

“Felicidades, San Martín” es el grito y el deseo que nace del corazón este día, y cada tres de noviembre. Celebramos hoy la fiesta de este santo humilde, sencillo y lleno de amor a todos: Fray Martín de Porres. Y además de felicitarle a él, en este día nos felicitarnos todos, porque él intercede para que nuestra vida, nuestra parroquia, y la Iglesia ilumine este mundo, y cada uno pueda tender el corazón a los demás.

Nuestros niños lo han entendido a la perfección; no perdieron detalle de lo que celebramos este día y de la importancia que tiene para nosotros. San Martín de Porres es uno de los mejores amigos de Jesús y por eso, desde el cielo, nos puede ayudar a serlo también nosotros. Todos querían tocar a “este gracioso muñeco” que lo representa cuando nos hicimos la foto, porque aunque lleve escoba no es una bruja, sino un santo que desde lo cotidiano, en la limpieza del convento, se ganó un puesto privilegiado junto a Dios. También tiene una cruz, la cruz del Crucificado, al que miraba y quería que fuese el centro de su vida.

Hoy le pedimos a San Martín de Porres por nosotros y por nuestra parroquia, que en estos cuarenta y nueve años de andadura, sigue siendo referencia para tantos que llaman a su puerta.

Rezad con nosotros esta oración:

Jesús, esta es hoy mi oración: Gracias por mi parroquia. En ella te estoy descubriendo, en ella estoy aprendiendo a amarte y a seguirte. Desde ella escucho tu Buena Noticia, desde ella recibo el pan necesario para el camino.Gracias, Jesús, por mi parroquia; gracias por los niños y los jóvenes, por los mayores y los ancianos. Todos, formamos tu Comunidad, tu Iglesia.

También hoy quiero pedirte por ella, Señor, que seamos un rincón cálido, un lugar donde nos queramos y respetemos, un espacio donde vivamos como hermanos, donde, unidos, nos esforcemos por tu Reino.

Y te ruego algo más, que nos conozcan, Señor, por vibrar y soñar con lo que tú vibraste y soñaste. Jesús, te doy gracias por mi Parroquia. Jesús, te pido por mi Comunidad. Ella es el camino, Tú, la meta y el horizonte. Amén.

Buscando a los Santos de nuestra ciudad

San Lorenzo, San Lesmes, Santa Teresa de Jesús, San Cosme y San Damián, Santa Águeda, San Fernando, Santa Rita, San Martín de Porres… ¡Cuántos ejemplos de bondad y de santidad diseminados por nuestra ciudad!

En la tarde fría del día de Todos los Santos hemos llevado adelante la yincana «Buscando a los Santos de nuestra ciudad». Pistas, pruebas, acciones, preguntas, respuestas, resolución de enigmas y misterios; todo ello con ese fin de conocer mejor, y en familia, a los santos más cercanos que han procurado vivir cerca de Dios y de los demás.

Nuestros catequistas han sido los mejores vigías. En las diversas rutas pudimos disfrutar del buen ambiente. Así nos conocemos mucho mejor. Ahora a continuar viviendo como parroquia un curso lleno de grandes momentos.

¡Nunca es tarde! ¡Somos familia!

«Cuenta lo que has visto y oído»

El domingo pasado celebramos el día del Domund, un día donde recordamos a los misioneros, rezamos por ellos y por la misión que la Iglesia lleva a cabo; este año con el lema «Cuenta lo que has visto y oído».

Seguramente, Bartimeo contó y divulgó la experiencia concreta que había tenido de Jesús, cómo Jesús le llamó y cómo con prontitud respondió a su llamada. El misionero no es el que habla en tercera persona, sino el que en primera persona transmite una vivencia concreta.

En nuestra celebración, con todas las familias, pudimos revivir esa experiencia de dejarse guiar y orientar por Cristo que ilumina con su vida nuestra vida: «su luz nos hace ver la luz».

¡Contemos a otros lo que el Señor ha hecho con nosotros! ¡Feliz misión!

Comprometidos en familia

Como el hogar de una gran familia «donde todos tenemos un lugar», un puesto, una misión. 

Comenzamos a trabajar con mucha alegría con este grupo de valientes. Normalmente, siempre en grupo se muestran las cualidades, las virtudes y los dones. Pero, ¿dónde quedan nuestras pobrezas? La pobreza que puede ser transformada por la gracia de Dios. «En mi debilidad, me haces fuerte», dirá el apóstol San Pablo.

Remar juntos para ser acogidos y acogedores. Vivamos la aventura del compromiso cristiano, del compromiso humano. ¡¡Gracias, chic@s!!