Una imagen vale más que mil palabras

Con la edición de estos vídeos pretendemos resumir, recopilar y englobar todo lo que ha supuesto este curso pastoral que estamos a punto de clausurar. Damos gracias a todas las personas que, desde la sencillez y la generosidad, colaboráis en el campo de la pastoral parroquia. Dios lleve a buen término la obra que Él ha comenzado en nosotros.

  • Con mucha alegría hemos preparado la Primera Comunión de nuestros compañeros.

  • Para rematar el curso: VOLUNTARIADO 2017-2018. ¡Gracias chicas!

  • Grandes momentos vividos y compartidos. CENÁCULOS 2017-2018.

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“Quien no arriesga, no gana”

Otro Cenáculo más en el que hemos podido sentir la presencia de Jesús muy dentro de nosotros. En este caso se trataba de arriesgar, de apostar, para llegar a triunfar. El triunfo no es de los que ganan sino de los que perseveran.

En la vida hay muchos momentos de crisis, momentos negativos, momentos de pesimismo, pero hay momentos de esperanza, de creer en uno mismo y de dejarse superar obstáculos y barreras. Jesús es el hombre que acompañaba.

Contemplando Andrés Iniesta, en su año previo al Mundial de 2010, donde tuvo recaídas, lesiones, crisis personales, pero que al final marcó el gol de la victoria, hemos podido descubrir la importancia de sentirse acompañados.

A lo largo de este curso hemos sido acompañados y hemos acompañado a los demás. Eso es lo más bonito que os dejamos.

 

Ser catequista es una identidad

En la tarde de ayer se desarrolló en el Seminario de San José el encuentro diocesano de catequistas, que bajo el lema 《Catequistas, discípulos misioneros》. De nuestra Parroquia también participamos un grupo de catequistas.

Tras la presentación y oración tuvo lugar la ponencia de Juan Luis Martín Barrios, director del Secretariado de Catequesis de la Conferencia Episcopal. En su intervención fue desgranando las dificultades de ser discípulo misionero en el mundo actual, tales como el materialismo, que crea un mundo de «comodidad, autoglorificación y solitariedad», frente a los cuales se ha de contraponer la llamada a la renuncia, la humildad y la solidaridad; y otras dificultades como el relativismo y el egoísmo, que llevan a una sociedad secularizada, autosuficiente, utilitarista y hedonista. Ante todo ello, Martín Barrios hizo un llamamiento a la alegría, «un bien escaso que consta de cuatro principios: saber para qué vivimos, tener esperanza en el futuro, querer de verdad a la gente y ser queridos por ella. en el caso de los creyentes, los componentes de la alegría están en saber que Dios nos ama, contar con la fuerza para amar, tener la dicha de ser amado y saber que la vida no es una pasión inútil, sino que en su origen y su final está Dios».

Martín Barrios resaltó también los rasgos de espiritualidad de los catequistas como discípulos misioneros: «Esta ha de ser una espiritualidad de confianza, no de optimismo, una confianza que brota de la esperanza. También ha de ser una espiritualidad de fidelidad, no que busca el éxito, y que aprende y enseña.

Posteriormente los catequistas han podido participar en talleres y grupos de trabajo variados en los que se han abordado diferentes temas, vividos según experiencia de los catequistas y su parroquia de procedencia.

Tras los talleres, todos los presentes asistieron a una oración compartida que tuvo lugar en la capilla del Seminario.

¡Gracias por vuestra dedicación!

Testimonio Vivo: “ayudo a los más pequeños a descubrir su fe, pero ellos me ayudan un montón a crecer”

Jose sentado sobre el coche

José Evelio Picón González es un joven catequista en nuestra parroquia de San Martín de Porres. Es una persona reflexiva, alegre y gran deportista (juega al fútbol). Ocupado muchas horas por sus estudios, saca tiempo para transmitir la fe, vivir la fe y participar en la parroquia. Nos deja su testimonio para que le conozcamos un poco mejor.

Preséntate, ¿quién eres? ¿A quién das catequesis? ¿Cuánto tiempo llevas?

Me llamo Jose y tengo 22 años. Actualmente estoy estudiando y doy catequesis a los niños de cuarto de primaria: los que el curso anterior hicieron la Primera Comunión. Empecé esta aventura el pasado mes de octubre.

¿Cómo surgió la idea de dar catequesis en la parroquia de San Martín de Porres?

Llevaba yendo un buen tiempo a misa a la parroquia y un día me acerqué a hablar con Don Diego, preguntando (por simple información) si existía algún grupo de jóvenes en la comunidad cristiana. Me dijo que sí y, metiéndonos en conversación, me comentó si me gustaría dar catequesis. Lo pensé durante unos días y al final decidí animarme a ello.

¿Cómo vives la vocación en la iglesia?

Desde pequeño me ha llamado la atención todo lo relacionado con lo espiritual y Dios. Me solía cuestionar con preguntas como “¿qué hacemos aquí?”, “¿qué hay tras la muerte?”… la tenía miedo, porque si al morir no hay nada… En mi etapa de confirmación le hacía muchas preguntas al sacerdote y él me las explicaba. Fue entonces cuando empecé a dar sentido a mi vida y a mi fe. Cuando cumplí los 18 años empecé a rezar el rosario cada día con mi madre y mi fe crecía. Ahora ayudo a los más pequeños a descubrir su fe, pero ellos me ayudan un montón a crecer espiritualmente.

¿Cómo son los niños y jóvenes de hoy?

Pues cada vez hay más gente que no cree en Dios y tampoco en la Iglesia. Aunque crezca la increencia, tenemos que dar nuestra visión de Dios y con el ejemplo dar testimonio de porqué somos hijos suyos. El respeto es muy importante.

Lo que más te gusta de esta tarea…

Lo que más me gusta de esta tarea es ayudar a los más pequeños a ir creciendo y enseñarles que pueden hablar con Jesús en cualquier momento y circunstancia, sin miedo, ya que es un amigo y siempre escucha. Que hablen con Él como con un amigo y les cuenten sus problemas, sus alegrías, sus miedos…

Gracias Jose. A menudo nos olvidamos que Jesús es amigo y que nunca nos falla, y que lo más importante es sembrar la semilla en el corazón de los hombres. Es Él el que hace crecer. Suya es la semilla y suyos los frutos. ¡A seguir! 

Solo Cristo puede calmar la sed del corazón

Comenzamos el tercer trimestre con ansias renovadas. En la tarde del pasado viernes compartíamos un Cenáculo muy especial. A través de la realidad de un POZO descubríamos las diferentes realidades en las que muchas veces las personas se hunden y no encuentran salida: la enfermedad, el sufrimiento…
Con Jesús aprendimos que no se salva aquello que no se comparte desde dentro. Por eso ponerse en lugar del otro significa también sentir lo que el otro siente.
Que nunca perdamos las ganas de saciar LA SED de los demás.

CENÁCULO 2018.

El perdón siempre trae la fiesta

Alegría desbordante para recibir de Dios su perdón. Dice el Papa Francisco: “Dios no se cansa de perdonarnos, pero muchas veces nos cansamos de pedirle perdón”. El perdón de Dios hace nuevas todas las cosas y nos hace sentirle dentro con una gran intensidad.

Durante estos días de Pascua nuestros niños y jóvenes se preparan a través de este sacramento para sentir la sorpresa del Amor de Dios en sus vidas. Muchos de ellos recibirán próximamente la Primera Comunión. Damos gracias a Dios, por seguir tocando el corazón de sus hijos.

 

Testimonio Vivo: “ser catequista es un gran regalo”

Judith a la derecha de la imagen

Judith Velasco Navarro es una joven catequista en nuestra parroquia de San Martín de Porres. Es una persona trabajadora, inquieta, alegre y reflexiva. Vinculada desde muy niña al colegio de las MM. Concepcionistas de Burgos, intenta vivir ese maravilloso carisma en la vida de cada día. Hoy quiere que la conozcamos mejor…

Preséntate, ¿quién eres? ¿A quién das catequesis? ¿Cuánto tiempo llevas?

Me llamo Judith. Soy de Burgos y estudio Magisterio de Educación Primaria. Es mi segundo año en catequesis a un grupo de niños de la parroquia que se encuentran en la etapa de confirmación.

¿Cómo surgió la idea de dar catequesis en la parroquia de San Martín de Porres?

La idea surgió a través de Don Diego. Tres años atrás estuve asistiendo a catequesis de formación de adultos, para poder recibir también yo el sacramento de la confirmación. Así conocí más y mejor la parroquia. Una vez recibí el sacramento, Don Diego me llamó para proponerme ser catequista de un grupo de niños… Esto fue para mí un gran regalo.

¿Cómo vives la vocación en la iglesia?

Esta vocación la vivo desde lo que soy, o intento ser, con una meta clara “pasar por el mundo haciendo el bien, como Jesús pasó”. También lo vivo con paz, confiando en que las semillas que vamos sembrando en los niños hagan que cada día sean tierra de bendición para los demás y, en un futuro, den fruto.

¿Cómo son los niños y jóvenes de hoy?

Pienso que los niños y jóvenes de hoy no son muy diferentes a los de otras épocas: les gusta jugar, tienen curiosidad, se sorprenden, les encanta aprender cosas nuevas, son imaginativos, etc. Lo que ha cambiado es la sociedad en la que se desenvuelven, y ellos viven desde esta realidad en la que están inmersos: una sociedad con muchos estímulos.

Lo que más te gusta de esta tarea…

Lo que más me gusta de esta tarea es poder estar con niños que me hacen ver la realidad desde sus ojos, la vida diaria desde otra perspectiva, vivir la fe desde su sencillez, y lo mucho que aprendo con ellos y de ellos.

Gracias Judith. No es fácil el anuncio del Evangelio. Pero seguro que siempre vas a poder enriquecerlo con tu propia vida. No sé si será más complicado patinar (risas), pero ten por seguro que Dios no falla y no abandona a los que ama. 

Un Vía Crucis especial para prepararnos a la Semana Santa

En la tarde de hoy hemos recorrido los últimos pasos de Jesús hacia el monte Calvario. Lo hemos hecho rezando el Vía Crucis, pudiendo observar cada una de las estaciones que lo componen, haciéndonos preguntas como ¿por qué un hombre tan bueno pudo sufrir tanto? A pesar de las caídas, Jesús jamás se dio por vencido. Se levanta una y otra vez y nos da ejemplo de fidelidad y amor al Padre Dios.

El Vía Crucis es una devoción centrada en los misterios dolorosos de Cristo, que se meditan y contemplan caminando y deteniéndose en las estaciones que, del Pretorio al Calvario, representan los episodios más notables de la Pasión. El Vía Crucis consta de 14 estaciones, cada una de las cuales se fija en un paso o episodio de la Pasión del Señor. A veces se añade una decimoquinta, dedicada a la resurrección de Cristo. 

Al acabar el rezo hemos cantado una canción preciosa: “Yo tengo un amigo que me ama: su nombre es Jesús”, y hemos pasado a adorar la cruz. Un beso que representa el agradecimiento de aquel o aquella que ve en el crucificado al salvador que Dios ha enviado.

 

“Si el grano de trigo no muere, no da fruto”

Ayer 18 de marzo, celebramos el Día del Seminario. Este año hemos contado con la experiencia de Isaac como diácono, que nos ha transmitido la alegría de la vocación sacerdotal, de cómo él se sintió desde el principio acompañado y cómo quiere acompañar a los que la Iglesia le encomienda ahora. El coro de familias, con los cantos, nos fue adentrando en el eje fundamental de este pasado quinto domingo de Cuaresma: “Si el grano de trigo muere, da mucho fruto”. 

En la homilía Don Diego nos puso el ejemplo del imán. Un imán siempre tiene mucha fuerza y atrae objeto hacia sí. La fuerza del amor de Jesús en la cruz, entregado hasta el extremo, sí que atrae a muchos. Los ha atraído, los atrae y los atraerá. Jesús en la cruz nos perdona y nos reconcilia si sabemos abrir los ojos de la cara para reconocerlo y los del corazón para acogerlo. Los niños nos hicieron un baile y lo hicieron fenomenal.

Gracias Isaac por acompañarnos. Al coro por animarnos. A los niños por ayudarnos. A Ana por prepararlos. A todos por asistir y rezar a nuestro lado.